La eterna pregunta

¿Por qué a mi hijo no le apetece comer?

No tenemos, porque no existe, la fórmula mágica para garantizarte que tu pequeño vaya a comer si la aplicas, pero sí podemos compartir contigo ocho consejos fáciles de llevar a cabo que pueden ayudar mucho a revertir una situación tan desesperante como esta.

Nadie sabe hasta que lo sufre en sus carnes lo agotador que puede ser intentar alimentar a un hijo que no quiere. Lo es hasta el punto de que puede acabar siendo un peso enorme para cualquiera,  porque encima no existe fórmula matemática o solución milagro que acabe con el problema. Entre otras cosas, esto ocurre porque tampoco es sencillo saber por qué no quiere comer, salvo que sea por un problema de salud, en cuyo caso sí suele ser sencillo de detectar. 

Lo primero y fundamental es, en casos extremos en los que el pequeño no come lo suficiente y está perdiendo peso, o en los que resulta imposible predecir por qué no quiere abrir la boca, pedir cita con el pediatra para que sea este quien valore si la situación es grave o si no lo es tanto a nivel clínico por mucho que sí lo sea a nivel familiar. 

A partir de aquí, teniendo esto en cuenta, y también que nada hay que garantice el éxito, compartimos contigo una serie de consejos que pueden hacer que el niño vea la comida con otros ojos, todos relacionados con posibles motivos que estén provocando su rechazo a la comida.

Crear un ambiente agradable

Esto se consigue, en primer lugar, armándose de paciencia. Si el niño detecta hastío en sus padres y poca paciencia, lo normal es que la cosa siga sin funcionar. Es difícil, pero hay que resetear y afrontar de cero cada comida. No queda otra. También ayuda que no sea siempre la misma persona la que se encargue de una tarea tan ardua y desesperante como puede ser dar de comer a un niño que no quiere comer.

Probar a comer todos juntos

Los niños aprenden por imitación, por lo que ver a sus referentes comer puede ser un estímulo decisivo en clave positiva. Además, el de fomentar este hábito de compartir mesa, aunque sea un poco estresante para los adultos, es una forma inmejorable de fortalecer el vínculo familiar.

Evitar la tecnología

Va de la mano con los dos puntos anteriores. No es esta la manera más indicada de motivarle para comer, además de que el hábito que se crea es muy negativo para el futuro. 

Distracciones y juegos sí, castigos y amenazas, no

De nada servirá apostar por esta vía salvo para cabrearle más y desesperaros más, además de fomentar todavía más rechazo a la comida en el niño. En cambio, si funciona, sobre todo cuando son pequeños, los clásicos juegos de toda la vida para tratar de despistar. Puede ser una táctica que ayude a que el pequeño abra la boca. 

No forzar

Se puede probar con casi todo lo que se te ocurra, pero el límite es meter a la fuerza la comida en su boca. En cuanto lo pruebes una sola vez verás lo mala idea que ha sido intentarlo. La consecuencia inmediata son llantos, arcadas y comida de vuelta; las consecuencias a largo plazo, profundo rechazo a la comida.

Muchas veces, sin darnos cuenta, somos los adultos los que generamos prejuicios en los niños con los alimentos. Hay que prestar mucha atención a no enjabonar los dulces, por ejemplo, y llenar de comentarios negativos a platos saludables como los elaborados con pescado. Justificar que el niño no se lo quiera comer porque a ti no te guste no ayuda.

Dar una vuelta de tuerca al menú

Conviene huir de dietas monótonas y apostar por variar mucho la alimentación e incluso tratar de buscar la forma de hacer atractivo a la vista el plato porque, al fin y al cabo, es por los ojos y el olfato por donde primero entra la comida. Para bien, pero también para mal.

Escucha a tu hijo

Si es un bebé, esto es difícil, pero si ya puedes comunicarte con él con fluidez, escuchar su opinión es importante. No significa esto que puedas satisfacerla porque de lo contrario solo comería macarrones con tomate seguramente, pero que él se sienta escuchado puede ayudar a normalizar la situación y que empiece a tolerar según qué platos.

Continúa leyendo