Protección solar

Por qué es importante la protección solar de los niños en invierno

¿Sabías que el sol de invierno puede ser igual de nocivo para nuestra piel que el sol de verano? Y es que, aunque nosotros no le veamos en el cielo, sus rayos nos alcanzan durante todo el año. Para la delicada piel de los niños, el sol es incluso más perjudicial. Por eso es muy importante que les apliquemos protección solar aunque estemos en invierno.

En verano las familias arrasan con las existencias de cremas y protectores solares, no se olvidan de untar bien de factor 50 a sus pequeños ya sea para ir a la playa, al parque o a dar un paseo por la calle. Todos conocemos los efectos adversos de los rayos del sol cuando suben las temperaturas pero, ¿somos igual de conscientes cuando llega el invierno?

Hay días que el cielo se cubre de un tono grisáceo durante tres jornadas consecutivas. Otros, llueve tanto que al mirar hacia arriba solo atisbas el color del paraguas. Si tienes suerte, verás nevar y sino, oirás en el telediario nubes y claros que, al final, nunca despejan. Y de repente, llega el día en que sale el sol y entonces es momento de aprovechar para que, tanto tú como tus hijos, repongáis una buena dosis de vitamina D. ¿Quién piensa entonces en protección solar?

Proteger la piel de los niños también en invierno

La respuesta debería ser todos, porque la radiación ultravioleta no entiende de estaciones ni tampoco de vueltas alrededor del sol. Además, desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), aconsejan proteger especialmente a los niños, porque su piel es mucho más sensible y porque así evitan los efectos acumulativos de las quemaduras solares.

Por lo tanto, es importante mantener el protector solar a la vista durante todo el año. El factor de protección más adecuado en invierno es, como mínimo, SPF30 y para aplicarlo de manera adecuada tendrá que ser además resistente al agua y se lo debéis suministrar 20 minutos antes de salir a la calle.

Para los bebés, los protectores solares más recomendados son aquellos que incluyan óxido de zinc entre sus ingredientes, este componente los hace perfectos para pieles sensibles.

Otros accesorios de protección solar

Si disfrutáis de un día de invierno con mucho sol, además de abrigar bien frente al frío a las niñas y niños, podéis recurrir a dos accesorios que os van a servir para proteger partes tan importantes como los ojos, la cabeza, la cara y el cuello: una gorra y las gafas de sol.

En invierno, el brillo del sol también puede afectar a los ojos de los niños. Si se acostumbran a usar desde pequeños unas gafas de sol adecuadas, crearán un hábito importante para su salud ocular presente y futura.

Las lentes deben ser polarizadas y que brinden el 100% de protección contra los rayos ultravioleta. Además, se tienen que ajustar de manera correcta al rostro del niño o niña.

Desmontando el mito del día nublado

Aunque en los días nublados las nubes impidan el paso de la luz solar, no frenan todos los rayos ultravioleta del sol. Sobre todo cuando son nubes poco densas, blancas y esponjosas. Para evitar las sorpresas una vez salgas de casa, consulta además de la temperatura, el tiempo y también el cielo antes de cruzar la puerta.

Mucho más cuidado con la nieve

La blanca nieve refleja los rayos del sol, que inciden en adultos y niños de una forma mucho más fuerte. No te confíes por lo abrigados que van los peques cuando se trata de jugar en la nieve, siempre hay alguna parte que queda expuesta, por ejemplo, la cara y el cuello, y si no las proteges con un protector solar, serán vulnerables a las quemaduras del sol.

El daño solar depende de la intensidad así como del tiempo de exposición. La intensidad aumenta en la nieve de forma sorprendente: mientras que el agua refleja un 20% de los rayos solares y la arena de la playa un 1,5%, la nieve refleja el 80% de los rayos solares. Por lo que la protección solar ocular y cutánea se vuelve imprescindible en época de fuertes nevadas o en días familiares de salidas a la nieve.

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