Factores decisivos

Por qué es importante la vitamina D en los niños

Te contamos cómo la consigue el organismo, qué podemos hacer para ello y por qué es importante proporcionarle la cantidad recomendada por los organismos sanitarios.

Foto: Pexels
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La vitamina D es uno de los nutrientes esenciales para la salud desde el nacimiento. Es habitual, con los bebés que nacen en otoño e invierno especialmente, que los pediatras recomienden su ingesta a través de suplementos, pero pasado el primer año de vida lo habitual es que el aporte diario necesario se consiga a través de la exposición a la luz natural y de la alimentación, ya que está presente en alimentos como el pescado azul, los huevos y los productos alimentarios enriquecidos.

Las recomendaciones de los organismos de salud —uno de ellos, la American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) — recomiendan que la cantidad diaria de vitamina D aconsejable es 400 unidades internacionales (UI) para los niños de hasta 12 meses, 600 UI para personas de 1 a 70 años y 800 para personas mayores de 70.

No se trata de cantidades muy grandes, y como ves, varía en función de la edad, aunque también el sexo puede influir. En principio, tal y como indican desde la American Cancer Society, “los expertos han establecido que es suficiente una exposición de 15 minutos tres días a la semana para mantener los niveles en sangre de esta vitamina en los márgenes de normalidad”. Esta afirmación tiene relación con la insistencia de los pediatras en sacar al menos durante unos minutos al día a pasear a los recién nacidos, siempre bien protegidos de la exposición directa al sol, pero de manera que puedan tomar luz natural a diario. La vitamina D es uno de los motivos esenciales de dicha recomendación. 

Funciones esenciales

Esta vitamina liposoluble, que se puede disolver en grasas y aceites, cumple distintas funciones en el equilibrio del organismo. Entre ellas, destaca la de servir como vehículo para la absorción del calcio por parte del organismo, mineral esencial para la salud y el desarrollo de los huesos. “Sin la vitamina D el calcio no puede ser absorbido y en los adultos se produce un proceso gradual de desmineralización ósea que ocasiona primero una osteopenia y luego una osteoporosis, con el elevado riesgo de sufrir fracturas que esta patología comporta”, explica el equipo de Sanitas en este post divulgativo en el que también apunta que el déficit de vitamina D puede ser “En los niños el origen de raquitismo”.

En una publicación actualizada en diciembre de 2019 con el título Administración de suplementos de vitamina D a niños con infecciones respiratorias, la OMS en este sentido “se sabe que la vitamina D desempeña un papel importante en el metabolismo óseo a través de la regulación de la homeostasis del calcio y el fosfato y que también puede desempeñar un papel importante en la regulación del sistema inmunitario”.

Otra de las funciones de la vitamina D, apunta el doctor Manuel Cidras, pediatra y consultor del Servicio Materno Infantil del Hospital Quirón Salud Murcia, es la defensa contra las infecciones respiratorias. “La carencia de vitamina D se ha relacionado con infecciones respiratorias, como la neumonía, la tuberculosis y la bronquiolitis'', señala en este artículo. Según el especialista, eso sí, “hacen falta más estudios antes de que se puedan hacer recomendaciones específicas” acerca de si la administración de suplementos de vitamina D puede reducir la frecuencia y la gravedad de dichas infecciones. “Pero, una cosa sí es cierta y es que los casos de deficiencia de vitamina D tienen más predisposición a las infecciones respiratorias”, concluye.

No es bueno tomarlas en exceso

Como hemos dicho anteriormente, la vitamina D se obtiene a través de la luz solar y de determinados alimentos que la contienen. En concreto, el doctor Cidras indica que “los alimentos con más vitamina D son el pescado azul, lácteos, huevos, setas, aguacate. Los pescados con más cantidad de vitamina D son el salmón, caballa, atún, sardinas”. 

Dietas ricas en estos alimentos aseguran, junto a paseos diarios, que no exista déficit de vitamina D en el organismo. Sin embargo, dado que no se elimina el exceso de este nutriente por la orina, puede resultar tóxica cuando se toma en exceso, así que conviene no obsesionarse con ello. No ocurre así con otras vitaminas que sí se eliminan, como es el caso de la vitamina C.

Las consecuencias de un exceso de vitamina D, según el equipo médico de Sanitas, se pueden manifestar de distinta forma, y apunta la siguiente lista como las más habituales, derivadas todas de la hipercalcinemia, un exceso de calcio en sangre: “Formación de depósitos de calcio en los tejidos blando, como es el caso del corazón o los pulmones; formación de cálculos renales; daño renal; estado de confusión; desorientación; estreñimiento; náuseas y vómitos; sensación de debilidad; y pérdida de peso”.         

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