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Cuidado conla seguridad

Por qué no deberías dejar a tu hijo jugar con las cortinas

Las más peligrosas son los estores con cuerda para desplegarlos y recogerlos, que son muy habituales en las viviendas familiares.

Niño jugando con las cortinas (Foto: iStock)
Niño jugando con las cortinas (Foto: iStock)

Siempre se ha dicho que no se deje jugar a los niños con las cortinas porque puede ocurrir un accidente. Es uno de esos temores que pasa de generación en generación y hay que decir que en esta ocasión están fundados dichos miedos porque, aunque es cierto que los accidentes no son numerosos, haberlos, haylos. Así que, es mejor prevenir que curar. Te enseñamos cómo. 

Al hablar de cortinas incluimos también a los estores, que por mucho que sean productos distintos, sirven para lo mismo, tapar las ventanas y dar intimidad a la estancia a la que decoran al mismo tiempo. 

Hay países que han prohibido el uso de cortinas y estores con cuerda, pero no es el caso de España, donde este tipo de productos es muy habitual encontrarlo en habitaciones infantiles precisamente. No tiene por qué ser peligroso, siempre y cuando se lleven a cabo algunas sencillas medidas de seguridad

Precisamente son los estores con cuerdas para desplegarlos y recogerlos los más peligrosos para los niños porque estas son un riesgo de ahogamiento para los más pequeños. Por este motivo, se recomienda no colocar nunca la cuna del bebé, la cama del niño o cualquier otro mueble infantil cerca de las persianas, estores y también cortinas. Es muy importante asegurarse de que no pueden acceder a ellos, sobre todo si tienen cuerdas -también hay cortinas que las tienen y también hay cordones con forma de anillo para subir las persianas que son enrollables-. Ojo también con los cordones internos de las llamadas cortinas romanas. 

Escoger bien el sitio y fijar bien

Un segundo consejo para evitar riesgos es fijar a la pared tanto las cuerdas como las correas de las cortinas, de tal manera que un niño no pueda manipularlos ni trepar por ellas y correr el riesgo en un despiste de introducir su cabeza y hacerse daño a sí mismo. En caso de no poder anclarlos o directamente sustituir las cortinas y estores por modelos más seguros para los niños, hay que intentar acortar todo lo posible los cordones. 

Por otro lado, también es importante tener cuidado con las cortinas de toda la vida, las que fluyen sueltas hasta el suelo. Fundamentalmente, se debe prestar atención a dos detalles al respecto: que la barra superior esté muy bien anclada para evitar desprendimientos en tirones bruscos -de vez en cuando, no cuesta nada revisar que todo está como debe- e intentar mantenerlas recogidas cuando el niño esté solo habitualmente en esa estancia de la casa. Puede dar pereza hacerlo a menudo, pero es una cuestión de prevención, y pocos argumentos de peso mejores que la seguridad de un hijo para que la pereza no tenga cabida en la ecuación. 

Al fin y al cabo se trata de tener en cuenta a estos elementos decorativos y funcionales del hogar como una categoría más dentro del examen que se hace de la casa cuando un niño está en camino o tiene pocos meses y hay que preparar la vivienda en lo que a seguridad se refiere. Igual que hacemos con los enchufes, esquinas o puertas, hay que hacer con las persianas y estores. 

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