La piel de los niños en verano

Problemas de la piel más frecuentes del verano en niños y cómo tratarlos

En verano la piel de los niños sufre más que en otras épocas del año: el calor, el cloro de las piscinas o el sudor hacen que aparezcan enfermedades benignas que se pueden tratar de manera fácil.

El verano es la época del calor por excelencia. Con las altas temperaturas llega, también, el exceso de sudor.

Problemas de la piel más frecuentes del verano en niños y cómo tratarlos
Fuente: iStock

Por si esto fuera poco, tendemos a bañarnos en piscinas, pozas o en la playa. Todos, lugares que pueden poner a prueba nuestra barrera cutánea y que, junto al sudor, son el caldo de cultivo perfecto para que aparezcan ciertos problemas en la piel que son menos frecuentes en otras épocas del año. Sobre todo si hablamos de niños.

Y es que, hay que recordar que la piel de los pequeños es muy diferente a la de los adultos. Y lo es por varias razones: en primer lugar, la epidermis, la capa más exterior de la piel, es entre un 20 y un 30% más delgada que la de los adultos y, por lo tanto, la función barrera que la caracteriza es menor. Esto favorece la sequedad, la deshidratación y también la exposición a agentes externos. En segundo lugar, los niños tienen menos glándulas sudoríparas y sebáceas, por lo que tienen más tendencia a sufrir sequedad. Además, entre otros, destacamos que el pH de la piel infantil es menos ácido que el de los adultos, por lo que queda más expuesto a los microorganismos patógenos.

Todo esto hace que la época estival sea, para la piel infantil, una carrera de obstáculos. Y que aparezcan ciertas afecciones o problemas que son menos comunes en otras épocas del año en las que las temperaturas son muy diferentes.

A continuación te contamos cuáles son los problemas de la piel más frecuentes en verano y cómo se les puede hacer frente a cada uno de ellos.

Quemaduras solares en niños

Las quemaduras solares son, por encima de cualquier otro, el problema al que más veces se enfrentan los padres. Los niños son poco amigos de la protección solar y, además, no se acuerdan de ponerse a la sombra cuando van a una piscina o a una playa. Por lo tanto, es la afección con la que más cuidado hay que tener.

“La piel de los bebés y los niños, sobre todo hasta los tres años, cuenta con menores niveles de melanina, lo que reduce el efecto protector de la melanogénesis en su piel”, explicaba Reme Navarro, farmacéutica y directora de estrategia de negocio de Atida. Esto hace que su piel tenga una menor protección natural frente a los rayos ultravioleta y que, por tanto, se queme antes.

Por eso, la farmacéutica recordaba la necesidad de no exponer a los menores de seis meses de forma directa al sol y, en mayores de seis meses usar un fotoprotector infantil.

Moluscos contagiosos en niños: ¿qué hacer?

“Los moluscos se observan como pequeños bultos en la piel, redondeados, de pocos milímetros de diámetro y el mismo color de la piel o levemente nacarados, a veces con una pequeña depresión en la zona central”, explica la pediatra Carmen de la Torre para Ser Padres. Pueden aumentar de tamaño y no suelen dar síntomas, salvo cierto picor, como mucho.

Esta afección, provocada por un virus, es muy común durante el verano y, aunque no presenta cuadros graves, suele ser poco estética. De acuerdo a las palabras de la pediatra, desaparece sola y puede tardar meses en hacerlo. Durante ese tiempo, se puede extender y producir más lesiones, pero no hay de qué preocuparse.

Dactilitis o pulpitis de las piscinas

Conocida clínicamente como dermatitis palmar, se trata de una afección muy típica en los veranos infantiles: consiste en una dermatosis por fricción que se produce en los deditos de las manos y de los pies de los más pequeños por el roce constante de la piel húmeda con la superficie rugosa de las piscinas.

Se presenta como pequeñas rozaduras y rojeces en las palmas de las manos y los pies y, sobre todo, en los deditos, que duele y se inflama a última hora de la tarde.

Aunque no suele provocar ningún síntoma, lo mejor es cesar la actividad en el agua hasta que mejore la irritación.

Sudamina en verano

Este problema se da sobre todo en bebés por la obstrucción de las glándulas sudoríparas con el exceso de calor. Suele aparecer donde hay muchas glándulas sudoríparas: cuello, espalda, pecho, frente… y se presenta como una especie de sarpullido rojizo, con granitos de pequeño tamaño.

Carmen de la Torre explica que la sudamina no necesita más tratamiento que un pañito (o baño) de agua tibia para refrescar la zona y evitar cremas muy densas.

Picaduras de insectos

“Las picaduras son frecuentes en verano pero, aunque son bastante molestas, no suelen producir problemas de salud importantes”, explica la Asociación Española de Pediatría. También argumenta que hay algunos niños más propensos que otros a sufrir cuadros más graves por culpa de ellas: “Ya sea en el lugar de la picadura, con grandes habones y vesíuculas, o de forma generalizada, con ronchas y habones por todo el cuerpo, dificultad respiratoria o un colapso circulatorio que puede poner en peligro la vida”, argumenta. En este caso habría que ir de inmediato a urgencias.

Si no, bastará con aplicar algún remedio para el picor.

Picaduras de medusa en niños: ¿cómo actuar?

Además de las de los insectos, las picaduras de medusa son otro fijo de cada verano. Eso sí, estas están reservadas únicamente a las personas que viajan hasta el mar.

Aunque no tendrían por qué suponer un cuadro grave, los pediatras Javier Miranda y Fernando Baixauli nos contaban hace unos años todo lo que deben saber los padres para entender cómo actuar ante una picadura de medusa en niños.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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