Siempre se hizo así

¡Qué difícil es ser padres!, ¿o no?

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Todos los padres quisieran ser unos padres perfectos, pero ¿es eso lo deseable y lo mejor para los hijos?

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difícil ser padres

Cuando alguien como yo escribe en una revista de prestigio como esta, líder editorial en su campo durante años, que ha publicado miles y miles de artículos sobre cómo SER PADRES, no puede por menos que asaltar una duda importante: esto de la maternidad y la paternidad debe de ser complicadísimo. Y a poco que uno mire en internet rápidamente se da cuenta que hay cientos de miles de páginas en todos los idiomas sobre este asunto, lo que confirma mi sospecha: la maternidad es peor que un máster sobre lo infinito del universo o sobre física cuántica.

Es un asunto que preocupa no solo a los ricos europeos o norteamericanos, sino que también atrae a lectores y audiencias en países en desarrollo, el mundo islámico y el asiático o budista y otras culturas ancestrales. Entonces sí, debe de ser muy complicado ser padres y, lo que es peor, nadie todavía ha conseguido explicar con claridad cómo hacerlo.

Sería una presunción imperdonable por mi parte pensar que pueda ser yo el que dé con la solución al asunto y que intente cargarme de un plumazo tanta producción editorial. Así que no penséis que yo tengo la solución.

A lo mejor no hay solución

A lo mejor tampoco es tan difícil, o lo que es más probable, hay cientos de miles, millones de soluciones y todas son buenas.

Quizás la mejor manera de criar a nuestros hijos sea la nuestra propia. La vecina del quinto es perfecta, es una supermamá y todo lo hace bien, o al menos eso cuenta, pero ¿nos valen sus soluciones? Tu suegra crió a su hijo y lo dejó así como lo ves, ¿crees que tiene valor moral para darte lecciones? Tú seguro que quieres mucho a tu madre, pero ¿no retocarías alguna de las decisiones que tomó contigo?

Los expertos dan soluciones de experto, a veces tontadas impracticables o ridículas como lo de meterse un altavoz por la vagina para poner música al feto, tan de moda ahora. Los gurús predican soluciones que nos enamoran y alucinan, pero que no hay quien ponga en práctica porque la realidad no es una nube de colores con angelitos asexuados revoloteando. Otras soluciones implican volver a la cocina y la casa abandonando cualquier ambición o carrera laboral mientras no haya una conciliación real y compartida.

Muchas soluciones vienen abanderadas por multinacionales y lobbies de presión que quieren mercado, industrias que ofrecen soluciones milagrosas para todo, aparatos para sacar los mocos de la nariz con dos vías, una para la fosa derecha y otra para la izquierda; cacharros que se suponen nos harán la vida más fácil, pero que ocupan espacio y al final no se usan. Y lo que es peor, una medicalización y mercantilización de las etapas de la infancia. El embarazo parece una enfermedad con múltiples revisiones, pruebas médicas, complejos vitamínicos y alimenticios especiales, todo para que el embarazo sea perfecto. Igual sucede con los niños en los que cualquier evento por banal que sea debe tener una solución profesional e inmediata, sin demora y a ser posible cara, porque no hay cosas baratas para niños.

Ser padres no es ser perfectos, ser padres es dar todo el amor y todos los valores que poseemos a nuestro hijos. Transmitir lo que hemos aprendido de la manera más sencilla posible y permitir que ellos aprendan de sus errores y de los nuestros, igual que nosotros aprendimos de los de nuestros padres.

Cada cultura tendrá su forma de criar, y seguro que es buena; cada casa tiene su forma, y seguro que es buena; la tuya es la mejor para tu hijo. Lee (si puede ser esta revista, mejor); infórmate, hay libros preciosos sobre el tema; filtra lo que aprendas y quédate con lo que te guste, y cuando los padres seáis sabios, olvídalo todo y haz lo que tu sentido común te dicte. Disfruta de tu embarazo y de tu hijo con todos los problemas que ello te traerá, olvídate de dormir del tirón, olvida incluso tus expectativas de sueño, olvida que hay cine para adultos, olvida muchas cosas, equivócate con tus propios errores, pero recuerda que ser padres no es el paraíso ni el infierno, no es vivir en la nube haciendo cupcakes a diario, ser padres es tu familia, tu día a día como tú lo diseñes y como tu hijo te deje.

Etiquetas: familia

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