Alergias en niños

Qué es un alérgeno y cuáles son los principales causantes de alergias en niños

Se estima que entre un 20 a un 25 por ciento de los niños presentan algún tipo de alergia (sea o no alimentaria). Por suerte, en la mayoría de las ocasiones no tienden a causar mayores problemas.

Una alergia es una respuesta hipersensible del sistema inmune a una sustancia o elemento que entra en contacto con nuestro cuerpo. De esta forma, el alérgeno es la sustancia que ocasiona la aparición de esa reacción alérgica. Se pueden encontrar en el medio ambiente, en alimentos o en bebidas. Y aunque la mayoría se caracterizan por ser inofensivos y por no afectar a la mayoría de las personas (o de los niños), en ocasiones sí pueden representar un problema.

Es lo que ocurre cuando se produce anafilaxia, una reacción alérgica grave que puede llegar a poner en peligro la vida de la persona que la sufre, la cual requiere tratamiento médico de urgencia, como es el caso de los inyecciones específicas para estos casos, que pueden ayudar a reducir la gravedad de los síntomas.

Y las alergias, especialmente en niños, son más comunes de lo que se piensa. En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que un 40 por ciento de los niños tienen alergias, mientras que los adultos supone un 30 por ciento. En España, de acuerdo a SEICAP (Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica), el número de niños con alergias tiende a aumentar un 2 por ciento cada año; mientras que, en los países desarrollados, se cree que en unas pocas décadas el porcentaje aumentará hasta el 50 por ciento.

Si un niño es alérgico a una determinada sustancia, como por ejemplo podría ser el caso del polen, o la caspa de una mascota, el sistema inmunitario acaba reaccionando a ella como si de un elemento extraño y dañino se tratara, activándose con el fin de destruirla lo más rápido posible.

¿Cuáles son las alergias más comunes en niños?

Como hemos comentado con anterioridad, una alergia ocurre cuando el pequeño entra en contacto con algo en su entorno al que es alérgico (lo que recibe el nombre de alérgeno). Cuando este alérgeno entra en el cuerpo, el sistema inmunitario reacciona a él, lo que provoca la liberación de histamina, lo que conduce a su vez a la aparición de los típicos síntomas de alergia.

La reacción alérgica puede ser inmediata, la cual ocurre en minutos o hasta 1 o 2 horas después de haber entrado en contacto con el alérgeno, o tardía, la cual ocurre entre 2-4 horas y hasta varios días después.

Por último, no se debe confundir una alergia alimentaria con una intolerancia. La intolerancia, cuando es leve o moderada, no involucra en realidad al sistema inmunitario, pero en ocasiones, los síntomas de la alergia alimentaria leve o moderada sí pueden parecerse a los síntomas relacionados con la intolerancia alimentaria.

Es decir, mientras que una intolerancia alimentaria no afectan al sistema inmunitario, la alergia alimentaria sí, dado que ocurre cuando éste reacciona ante un alimento que se ha comido. Además, la alergia tiende a ser más grave, y sus síntomas suelen ser mayores.

Entre los alérgenos que más comúnmente tienden a provocar alergias en los niños, podemos destacar sobre todo los siguientes:

  • Lácteos. En especial la leche de vaca.
  • Huevos.
  • Frutos secos. En particular las nueces y los cacahuetes.
  • Pescado y mariscos.
  • Alimentos que contienen gluten. Como el trigo, la cebada o el centeno.
  • Caspa de las mascotas. En particular los gatos, aunque también los perros (aunque en menor medida).
  • Polen
  • Picadura de abejas.

¿Qué es la anafilaxia y por qué puede llegar a ser tan grave?

La anafilaxia podría definirse como una reacción alérgica grave, que puede conducir a una condición médica potencialmente mortal como en el caso del shock anafiláctico. De hecho, de acuerdo a los datos publicados por SEICAP en mayo de 2018, se calcula que cerca de un 25 por ciento de los episodios de anafilaxia como consecuencia de una alergia alimentaria en niños, tienden a ocurrir por primera vez en el colegio. Yendo un paso más allá, según un estudio llevado a cabo en Estados Unidos y publicado en la revista especial de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica, las visitas a urgencias pediátricas por anafilaxia inducida por alimentos aumentó un 214% entre los años 2005 y 2014, en especial en bebés y niños pequeños (de entre 0 a 2 años). Los frutos secos fueron unos de los principales causantes.

Debido al desencadenante en el que puede desembocar un episodio de anafilaxia, es muy importante tener presente qué sustancias comunes pueden provocarlo y conocer los síntomas que se pueden producir.

Entre ellos destacan la dificultad para respirar con normalidad, sibilancias, opresión en la garganta, dolor en el pecho, dificultad para tragar, voz y tos ronca, sensación de pesadez en la lengua, caída de la presión arterial, pérdida de la consciencia y, en casos más graves, shock anafiláctico, que puede acabar conduciendo a la muerte.

Por tanto, ante la aparición de los primeros síntomas es necesario buscar atención médica urgente, así como aplicar primeros auxilios, como:

  • Si fuera posible, eliminación del alérgeno.
  • Solicitar asistencia médica o de emergencia inmediata.
  • Tranquilizar a la persona afectada, sobre todo para que se sienta lo más cómoda posible y evitar que los síntomas puedan acabar empeorando.
  • Asegurarse de que la persona puede respirar. Para facilitarla, es aconsejable que permanezca sentada. No obstante, si existe una caída de la presión arterial, es fundamental acostarla en el suelo con las piernas levantadas.
  • Administrar cualquier medicamento que pueda ayudar a detener la reacción alérgica. 

En cualquier caso, la atención médica urgente es de vital importancia.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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