Hábitos

¿Qué hago si mi hijo se muerde las uñas?

Muchos padres se preguntan qué pueden hacer si sus hijos pequeños se muerden las uñas. ¿Distraerle? ¿Regañarle? Ofrecemos algunos consejos para evitar esta práctica.

¿Qué hago si mi hijo se muerde las uñas?
Foto Istock

Al principio, cuando el gesto de morderse las uñas es todavía circunstancial, ignorarlo es una forma de combatirlo. Pero una vez que el niño lleva un tiempo mordiéndose las manos y ese gesto se ha convertido en un hábito, hay que pasar a los hechos para ayudar al pequeño a superarlo.

Cómo actuar ante un niño que se muerde las uñas

1. Adoptar una actitud tranquila, evitando regañar al niño, castigar o culpabilizar, porque la costumbre puede ser superior a su voluntad de dejarla. Además, insistir demasiado en algo tiene un efecto contraproducente.

2. Cuando esté mordiéndose las uñas, tratar de distraerle con algún juego en el que a ser posible tenga que utilizar las manos. Mirad un cuento con bonitas ilustraciones, animándole a que sea él quien pase las hojas; levantad una torre de construcciones, jugad con una pelota o incluso salid a dar un paseo. Lo importante es que el niño disfrute y se entretenga. 

3. Hablar con él. Explicad a vuestro hijo con calma que no debe morderse las uñas. Decidle que vais a ayudarle para que no acabe haciéndose pupa en los dedos. Si lo consigue, elogiadle y dadle una recompensa (un abrazo, un rato de juegos con mamá o papá, una visita a los abuelos, etc.). Hay que tener en cuenta que este aparentemente inocente gesto puede tener consecuencias para la salud, ya que pueden producirse infecciones, por lo que si el niño ya tiene capacidad de entender lo que le decimos, es importante explicarle los riesgos.

4. Analizar en qué momentos se muerde más las uñas. ¿Acaso está nervioso?, ¿por qué?, ¿se aburre?, ¿tal vez necesite más estímulos? Averiguar la causa es básico para acertar con la solución. Si observamos que lo hace con frecuencia cuando se aburre, una buena fórmula es recurrir a ofrecerle una pelota antiestrés, esto distrae la mente y evita que se muerdan las uñas. 

5. El esmalte con sabor amargo no está contraindicado, pero ofrece resultados desiguales, dependiendo de la edad del pequeño. En niños mayores que ya comprenden el problema y desean colaborar, el sabor desagradable les ayuda a recordar que no deben morderse las uñas, pero los niños entre 1 y 2 años pueden interpretar que les imponen un castigo y reaccionar mal.

6. Otro truco al que se puede recurrir es poner una tirita de colores en el dedo del niño para que al ver la tirita recuerden que no deben morderse y evitarlo. Puede ser una tirita o puede ser un dibujito pintado en el dedo, cualquier señal que, al verla, llame la atención del niño y recuerde por qué está ahí. 

7. Es importante tener en cuenta que si el niño es nervioso, es posible que se muerda las uñas por este motivo y ante ello es beneficioso ofrecer al niño actividades y ejercicio para que libere energía. 

Es fundamental ser empáticos y tener en cuenta que un niño se muerde las uñas porque tiene ese hábito interiorizado y cuesta mucho perder la costumbre de hacerlo. No va a cambiarlo porque se lo reprochemos de malos modos ni con gritos o técnicas poco ortodoxas. Esto no se debe hacer nunca.

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