Cuidados para el peque

Remedios contra chichones y hematomas

2 minutos

En cuanto comienzan a dar sus primeros pasos, los niños no paran ni un momento quietos y es habitual que se caigan. Solo podemos tomar precauciones y calmar su dolor.

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Cada niño adquiere las habilidades de coordinación a un ritmo diferente y los padres solo podemos ayudarles… sin forzarles. No hay que pensar que un niño es más torpe que otro solo porque 'creas' que tropieza con más asiduidad que los demás o no es capaz de subir las escaleras de un pequeño tobogán (mientras tú 'compruebas' que los demás sí lo hacen).

Sí es cierto que entre un cinco y un siete por ciento de los pequeños tienen dificultades en el desarrollo de cualquier actividad que requiere el uso de los brazos y las piernas, aunque la línea divisoria entre un pequeño lento en adquirir las habilidades de coordinación y uno torpe no está clara. Lo verdaderamente importante es que un niño (sea torpe o ágil) precisa de estimulación para mejorar y no que tenga problemas físicos en sus extremidades. 

Lo peor que puede ocurrir a un niño que se enfrenta a un reto físico (más aún si es algo lento) es que llegue a perder la confianza en sí mismo y que se rinda pronto si tiene dificultades para realizarlo. Un niño con mala coordinación suele tener miedo a fracasar y por eso no lo intenta con demasiado empeño. Precisa del apoyo y paciencia de los padres para superarse y mantener así su auto-confianza.

Precauciones

  • Ponerle calzado con suela que no resbale y calcetines con planta antideslizante.
  • Cubrir los suelos con alfombras para amortiguar los golpes. Conviene colocar una esterilla antideslizante debajo para evitar que se arruguen.
  • Retirar objetos y muebles con los que el niño pueda tropezar o golpearse al caer o le hagan tropezar y proteger con gomaespuma las esquinas de los que queden a su altura.
  • Colocar una barandilla de seguridad en la cama o un colchoncito a los pies por si se cae mientras duerme y, en el caso de que haya escaleras, impedirle el acceso con una barrera.

 Cómo curarle

  • Rasponazos: conviene colocar la zona herida bajo el agua fría durante 5-10 minutos para lavarla, y luego añadir un poco de betadine para desinfectar. No puede faltar una tirita con dibujos divertidos que le permita presumir de pupa delante de los demás.
  • Chichones: Lo mejor para bajar la inflamación es envolver unos cubitos de hielo en un paño y aplicarlos sobre la zona lesionada. Los hematomas pequeños se curan con el tiempo, no necesitan más atención. Solo mimos de los padres para que el pequeño se sienta protegido.
  • Hay que acudir al médico si el niño tiene vómitos, le cuesta despertarse, pierde la visión o e equilibrio, sufre una hemorragia grande o un corte profundo o aparecen señales de infección (enrojecimiento, hinchazón o pus). 

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