Sobrediagnóstico

¿Se hacen demasiadas pruebas médicas a los niños?

El pediatra Carlos González nos cuenta cómo a veces los médicos hacen pruebas médicas a los niños que saben innecesarias por temor a una posible denuncia o un padre enfadado.

¿Se hacen demasiadas pruebas médicas a los niños?

En los últimos meses, la prestigiosa revista médica British Medical Journal inició una campaña con título “Demasiada medicina”. Y, actualmente, junto con otras instituciones prepara un congreso internacional sobre prevención del sobrediagnóstico. ¿Y esto por qué?

Porque el exceso de medicina, la superabundancia de pruebas, diagnósticos y tratamientos está convirtiendo a niños y adultos en supuestos enfermos crónicos, creando ansiedad, produciendo efectos secundarios a veces graves, desviando dinero y recursos que no estarán disponibles para quienes de verdad lo necesitan. Además, conlleva otros inconvenientes:

  • Algunas pruebas médicas tienen un riesgo intrínseco, como, por ejemplo, los rayos X. Un enema opaco equivale en radiación a más de 300 radiografías de tórax; un TAC abdominal a unas 500. Cuando una prueba es necesaria, el médico la pide sin dudarlo, porque el beneficio supera enormemente al riesgo. Pero cuando la radiografía es inútil, cuando el beneficio es cero, un riesgo de 0,00001 ya es mayor que el beneficio.
  • Hay otros riesgos menos espectaculares: los pinchazos duelen; para hacer determinadas pruebas hay que desplazarse, perder horas de trabajo los padres y de escuela los niños, ayunar, madrugar o incluso ingresar un día en el hospital.

¿Cuándo son inútiles las pruebas médicas?

Antes de pedir cualquier prueba, el médico debería pensar: “¿Qué haré si sale positiva? ¿Qué haré si sale negativa?”. Si en ambos casos va a hacer exactamente lo mismo, no debe recomendar las pruebas.

  • Un niño tiene rinitis alérgica cada primavera. ¿Le hacemos pruebas de alergia? Conocer el nombre de la planta que le está fastidiando no cambia nada: el pequeño estornudará igual, tomará el mismo tratamiento, entonces, ¿para qué someterlo a un montón de pinchazos?
  • No pocas veces el médico está tan seguro, por ejemplo, de que el pequeño paciente tiene neumonía que le receta el antibiótico aunque la radiografía salga normal (“es que no se ve bien, es que la infección está muy al principio”). En ese caso podría haberse ahorrado la radiografía.
  • Un bebé vomita con frecuencia; le hacen una prueba llamada tránsito con contraste que muestra si hay reflujo… pero ya sabíamos que tenía reflujo, simplemente con esta prueba comprobamos que el niño vomita también el contraste. Solo en los casos más graves, como cuando el reflujo le ocasiona problemas respiratorios, puede ser útil hacer una pHmetría a un pequeño que regurgita más de lo normal.
  • Un niño está muy estreñido, solo hace caca con gran dificultad una vez cada diez días. Un enema opaco (que produce un montón de radiación) muestra que tiene dolicomegacolon, es decir, el intestino dilatado. ¿Y cómo no lo iba a tener, si almacena la caca de diez días? Le hemos dado una dosis enorme de radiación para nada.

Cuando las pruebas médicas dan falsos positivos

Los valores normales para muchos análisis son, por definición, los que engloban al 95% de la población sana. Uno de cada 20 niños sanos tiene los valores por encima o por debajo de los límites. Y si le hacen 60 pruebas, es casi seguros que una (o varias) saldrán alteradas. Tal vez no tanto como para ingresarle, y operarle, pero sí lo bastante para que los padres se preocupen, le pidan más pruebas para acabar de aclararlo, para que vuelvan a pincharle dentro de tres meses. Ha entrado en la rueda del “seguimiento”, de la que es muy difícil salir.

Etiquetas: carlos gonzález

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