Salimos de dudas

¿Se puede dar frutos secos a los menores de 3 años? Esto es lo que dicen los expertos

Hasta hace no demasiado tiempo no había debate en la comunidad científica experta en la materia ni tampoco entre los padres por el riesgo de ahogamiento y de producir alergias que conllevan estos alimentos tan nutritivos, pero estudios recientes apuntan a que es recomendable introducirlos en la dieta antes del año de vida porque disminuye el riesgo de que aparezca la mencionada alergia.

Frutos secos
Frutos secos (Foto: depositphotos)

Los frutos secos generan sensaciones encontradas en los padres con niños pequeños. El motivo es que dan mucho respeto, y esto es completamente normal, como explicaremos después, pero también son muy nutritivos y están muy buenos. La contradicción es obvia, y más cuando hasta no demasiado tiempo había bastante consenso en la recomendación de no dárselos a los menores de tres años, pero esto ha empezado a cambiar. 

Son dos las razones principales, de peso ambas, para entender por qué da mucho respeto incluir en la dieta de los niños pequeños, incluso hasta los cinco años pero mínimo hasta los tres, que es cuando desarrollan por completo aproximadamente la deglución, el efecto innato de tragar: el peligro de ahogamiento por obstrucción de las vías respiratorias, y las alergias. 

Lo primero viene secundado por las estadísticas y las valoraciones de expertos, como es el caso de este informe de protocolos diagnósticos-terapéuticos de urgencias pediátricas, que establece un 40% el porcentaje de muertes en menores de un año atribuibles al ahogamiento por la presencia de un cuerpo extraño en las vías respiratorias. En su mayoría, son frutos secos dichos cuerpos extraños, aunque también chucherías y otros alimentos, sobre todo vegetales.

El ahogamiento y las alergias, los principales miedos

La segunda razón, las alergias causadas por los frutos secos, también está demostrada científicamente. Según la mencionada Asociación Española de Pediatría (AEP), este tipo de alimentos son uno de los que más alergia producen en los niños junto con los huevos, la proteína de la leche de vaca y el pescado. En este estudio firmado por los profesionales del Servicio de Inmunoalergia del Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat  y de la Unidad de Neumología y Alergia Pediátrica del Hospital Universitario Severo Ochoa de Madrid, se especifica que “en los primeros años de vida constituye la tercera causa de alergia alimentaria”. Además, concluye algo muy curiosos, que “su frecuencia varía en función de la edad y de la región geográfica, y también varía el tipo de fruto seco implicado”, siendo en España la nuez y la avellana “los principales implicados”.

Cuándo y cómo comerlos

Por lo tanto, el riesgo existe y es doble a la hora de darles frutos secos a los pequeños, de ahí que hasta hace no mucho la tónica general fuera optar por introducir tarde los frutos secos en la dieta como mínimo hasta los tres años, como se puede apreciar en documentos como esta guía de alimentación complementaria para padres elaborada por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. Sin embargo, también hay indicadores recientes reflejados por diversos estudios publicados que apuntan a un riesgo menor de padecer alergia a los frutos secos si se introduce pronto en la dieta, por lo que la tendencia entre los expertos en alimentación infantil está cambiando al respecto. De hecho, es posible que si has tenido dos hijos recientemente, las pautas de alimentación complementaria que has recibido en ambos casos han cambiado en lo que respecta a los alimentos citados como los que más alergia en niños provocan. A diferencia de lo que ocurría antes, sí recomiendan los especialistas en muchos casos introducir tanto el huevo como los frutos secos pronto, incluso antes del año de vida, siempre de forma individual y a intervalos de 3-5 días, para ver la evolución con la que tolera el nuevo ingrediente el pequeño, y en el caso concreto de los frutos secos, triturados completamente para evitar riesgos de ahogamiento.  

Esto último es especialmente importante en niños muy pequeños. A medida que crecen, y hasta que llegan como mínimo a esa franja de edad de los 3 años, se recomienda en todo caso que no los tomen enteros. Si no es triturados completamente, sí humedecidos y picados en trozos muy pequeños. Lo explica muy bien, con ejemplos sencillos y fácilmente comprensibles, el pediatra Jesús Garrido en su consulta online. 

De todos modos, más allá de la decisión que se tome sobre la ingesta o no de frutos secos antes de los tres años, nunca hay que relajarse a la hora de proporcionarles este tipo de alimentos tan saludables pero peligrosos a los peques. Tampoco a partir de los tres años porque el riesgo de ahogamiento, aunque menor, siempre estará presente, también en su vida adulta. 

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