Consecuencias de la pandemia

Síndrome de la cara vacía: cuando los niños sienten miedo a ver a la gente sin mascarilla

El uso de la mascarilla ha provocado miedos e inseguridades en los niños cuando ven a la persona que tienen en frente sin ella. Es lo que coloquialmente se conoce como ‘Síndrome de la cara vacía’.

Nadie imaginaba que la pandemia llegaría hasta el punto que ha llegado cuando en marzo de 2020 nos pidieron entrar en nuestras casas y no volver a salir hasta dos meses después. Además de cobrarse la vida y la salud de adultos y niños alrededor de todo el mundo, la COVID-19 también ha traído consecuencias a largo plazo: la salud mental de los más pequeños está temblando en un hilo, más débil que nunca. Los pediatras advierten del aumento exponencial de las urgencias psicológicas, sobre todo, con trastornos de ansiedad y depresión.

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Fuente: iStock

Las mascarillas han impedido que los niños tengan la suficiente estimulación en el habla provocando, así, retrasos en el aprendizaje, de acuerdo a diferentes estudios llevados a cabo en este tiempo.

Ahora la mascarilla, por fin, es un elemento voluntario en el exterior y le quedan los días contados a la obligación de portarla en interior. Aunque esto es una buena noticia porque significa que el fin de la pandemia está cerca, lo cierto es que está provocando tal ansiedad a muchos adultos y niños que ya existe el conocido ‘Síndrome de la cara vacía’, que hace referencia a ese miedo atroz a ver a alguien sin la mascarilla cubriendo su nariz y boca. ¿Por qué?

Ansiedad y preocupación, detrás del síndrome de la cara vacía

“No podemos incluir al síndrome de la cara vacía en ninguna de las clasificaciones diagnósticas de los trastornos mentales, pero podemos decir que es el miedo que experimentan o anticipan algunas personas y niñas en la interacción con otros cuando estos no llevan mascarilla”, cuenta a Ser Padres María Gallego, psicóloga sanitaria en el Hospital Nuestra Señora de la Esperanza de Santiago de Compostela y miembro de Top Doctors.

Forma parte de los múltiples ‘pseudodiagnósticos psicológicos’ asociados a la pandemia”, expone.

La profesional explica, yendo un paso más allá, que no es ningún problema mental experimentar esa inseguridad y miedo si vemos a alguien sin ella porque es una respuesta del cuerpo hacia un peligro real. “No hemos visto un incremento de las consultas de psicología por la dificultad de desprenderse de la mascarilla”, asegura.

El síndrome de la cara vacía y los niños: ¿cómo les afecta?

No suele ser común ver esta reacción en niños sanos, tal y como comenta la profesional. Pero, a grandes rasgos, tiene lugar cuando un niño, además de miedo, siente confusión a la hora de ver a alguien sin mascarilla (recordemos que los más pequeños han crecido e, incluso, nacido, cuando todo el mundo llevaba mascarilla y para ellos lo raro es que alguien no la lleve).

A los peques que han nacido en plena pandemia no tendría por qué afectarles en absoluto: “han pasado la mayor parte del tiempo en casa, donde están acostumbrados a interactuar con personas a cara descubierta, por lo que el hecho de que se relacionen con algunas personas enmascaradas no tiene por qué afectar a su desarrollo”, explica la doctora Gallego.

Lo mismo ocurrirá con los peques que nacieron antes de la pandemia y que sí han tenido más contacto con ellas. Igual que se adaptaron rápido y bien a ellas, se volverán a acostumbrar a no verlas más. “Es anecdótico el caso de niños sanos que muestren ansiedad por descubrir su rostro y ver el de la gente que les rodea sin mascarilla. Quizás, algún adolescente puede mostrar incomodidad por el acné, pero nada preocupante”, nos explica.

El síndrome de la cara vacía podría aparecer en niños si los padres tienen ansiedad

“El entorno donde viven los niños puede ser un elemento protector o facilitador de ansiedad”, recuerda la profesional. Por eso, las actitudes en el seno de la familia han sido clave en la adaptación al uso de la mascarilla, y seguirán siéndolo en su retirada.

Si queremos que los más pequeños no muestren extrañeza cuando alguien se descubra la cara, conviene que vivan en el día a día en un ambiente rico en interacciones con sus padres”. Además, también sería interesante que los padres no sufrieran esa ansiedad si ven a alguien sin ella porque entonces hay riesgo alto de transmitírsela al menor. “Y si vemos extrañeza en sus caras y observamos algo raro en ellos, lo mejor es abordar el tema con naturalidad, a través de una comunicación fluida y detección temprana”.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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