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Talla Baja: todo lo que debes saber sobre uno de las cuestiones que más atienden los pediatras

“Aproximadamente un 3-5% de la población infantil puede exhibir una talla baja en algún momento dado de su crecimiento, pero ello no quiere decir que todos ellos tengan un trastorno del crecimiento”.

La talla baja (TB) constituye uno de los principales motivos de consulta en pediatría, pero muchas familias desconocen qué es exactamente este concepto médico y a que niños y niñas describe, cuestión esta última en la que no existe un consenso total entre la comunidad médica. “Se piensa que aproximadamente un 3-5% de la población infantil puede exhibir una talla baja en algún momento dado de su crecimiento, pero ello no quiere decir que todos ellos tengan un trastorno del crecimiento”, explica el doctor José-Ignacio Labarta Aizpún, doctor en Medicina en la Unidad de Endocrinología Pediátrica del Servicio de Pediatría del hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

A grandes rasgos, tal y como define el equipo del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona (SJD), “La talla baja se califica a aquel niño que es notablemente más bajo que otros niños de su misma edad”. La cuestión es dilucidar si esta circunstancia entra dentro del desarrollo normal del menor o si existe algún motivo que la provoque que requiera ser tratado médicamente. Por eso, añaden desde el hospital infantil barcelonés, “es importante acudir al pediatra si se observa una diferencia en la altura de los hijos, ya que puede ser consecuencia de algún problema en el crecimiento y desarrollo o en la absorción de nutrientes”.

Determinar el motivo

Lo más habitual es que no se deba la talla baja a una cuestión de salud. “Normalmente el motivo es un retraso constitucional del crecimiento: el niño llegará a la pubertad o al crecimiento más tarde que sus compañeros, pero también seguirá creciendo cuando sus compañeros ya se hayan detenido, y probablemente será tan alto como los demás”, explican desde el hospital SJD. Pero, continúan, “también puede deberse a problemas óseos, enfermedades crónicas y variables genéticas”.

En cualquier caso, la responsabilidad de los padres es poner en conocimiento del pediatra de su hijo o hija lo que han detectado en relación a la talla baja, pero luego es trabajo del médico afinar con el diagnóstico. El doctor José-Ignacio Labarta Aizpún considera que es clave apuntar que en “En la evaluación de la talla baja es necesario diferenciar una talla baja variante de la normalidad, que no requiere tratamiento específico, de una talla baja patológica”. 

Para calificar a un niño con talla baja, el pediatra analiza las circunstancias y características exclusivas del caso y compara los datos del paciente con unas tablas de crecimiento saludable estándar. Un niño o niña es de talla baja “si está dos desviaciones por debajo de la estatura media de los niños de su misma edad, o si crece tan lentamente que se encuentra por debajo del 3% en la tabla de crecimiento, lo que significa que de cada 100 niños, 97 son más altos que el niño en cuestión”, señalan desde el hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Es clave en el diagnóstico de la talla baja la detección precoz. En ello incide la doctora Concepción Fernández-Ramos, pediatra en el Servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario Basurto (Bilbao): “El diagnóstico precoz es muy importante para tratar aquellas patologías con tratamiento específico, en las que no solo el crecimiento puede estar implicado”, señala. “Llegar a un diagnóstico significa dejar de hacer estudios innecesarios y poder definir si la talla baja va a  persistir o si existe tratamiento para modificarla”, añade.

Falta de consenso médicos en algunos aspectos

A diferencia de la inmensa mayoría de los problemas de salud conocidos en pediatría, los especialistas advierten que con la talla baja no existe un consenso total a la ora d manejar este concepto. Por eso se están llevando a cabo iniciativas en el plano de la investigación para detectar los puntos en los que no existe dicho consenso y que se este se pueda impulsar. Un ejemplo de ello es el Informe de Conclusiones del Consenso Científico Grow-Sens para el manejo de la talla baja en España, basado en la metodología Delphi, publicado recientemente por la fundación Merck Salud.  

“Hemos impulsado la realización de este Consenso Científico Grow-Sens porque creemos que va a ser de mucha ayuda para los profesionales sanitarios y va a mejorar el diagnóstico y tratamiento del crecimiento en los niños”, apunta la presidenta ejecutiva de la fundación Merck Salud, Carmen González Madrid. Para conseguirlo, el estudio ha detectado los puntos en los que el consenso es bajo dentro del manejo médico de la talla baja.

Entre otras cuestiones relevantes, el citado informe esclarece que entre los parámetros propuestos para la evaluación de la respuesta al tratamiento con GH (Hormona de Crecimiento) en pacientes con TB (Talla Baja), que es uno de los posibles tratamientos médicos que existen para esta cuestión, se establecen los siguientes, en orden de importancia: incremento significativo de la VC (Velocidad de crecimiento); mejoría del pronóstico de talla; incremento significativo de la talla; mejoría de la calidad de vida. “Tal y como se anota en las conclusiones, y a pesar del poco acuerdo en algunos temas y de la heterogeneidad de las opiniones, el estudio aporta unas recomendaciones para muchas decisiones clínicas que serán sin duda útiles para los especialistas más jóvenes, y servirán como guía en el tratamiento con hormona del crecimiento”, concluye el doctor Juan-Pedro López-Siguero, médico pediatra y doctor en Medicina. Servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital Regional Universitario de Málaga.

Lo que también queda claro a raíz de las conclusiones del informe Merck Salud es el papel de la Atención Primaria en el diagnóstico de la talla baja, donde existen protocolos para su detección. “Es muy importante la interrelación entre los pediatras de Atención Primaria y los especialistas en endocrinología infantil, ya que debe poder existir comunicación fluida, y la posibilidad de derivación de pacientes a especializada de manera sencilla”, argumenta la Dra. Isabel González Casado, pediatra del servicio de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz, en Madrid.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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