Golpes en niños

Traumatismo cranoencefálico en niños: toda la información

¿Qué podemos hacer cuando nuestro hijo se da un golpe en la cabeza? Te descubrimos todo lo que debes saber sobre el traumatismo cranoencefálico en los niños.

“Javier tiene 16 meses. Ya ha aprendido a andar con soltura y se pasa el día corriendo por la casa y subiéndose a los muebles. Su padre está todo el día detrás de él, sin quitarle ojo, pero, en un minuto que se gira para contestar una llamada de teléfono, Javier se las ha ingeniado para subirse al sofá y tirarse de cabeza, aterrizando con la frente. Tras el golpe, viene el llanto y el berrinche…”.

Traumatismo cranoencefálico en niños
Foto: Istock

Este caso corresponde a una situación muy habitual. Tan habitual que la vemos a diario en urgencias del hospital. La mayoría de las veces los golpes en la cabeza no revisten gravedad, pero debemos estar atentos a ciertos signos de alarma que pueden aparecer.

Técnicamente se define como traumatismo craneoencefálico cualquier alteración física o funcional producida por una fuerza traumática externa que ocasione un daño físico sobre el cerebro o alguna de sus cubiertas (huesos del cráneo, etc.) Seguro que con esta definición no te queda muy claro. Básicamente, un traumatismo craneoencefálico es un golpe fuerte en la cabeza.

¿Cuáles son las causas?

Los traumatismos craneales son muy frecuentes en la infancia. Se estima que, 1 de cada 10 niños sufrirá un traumatismo en la cabeza a lo largo de la infancia ¿Quién no recuerda algún chichón al estrenar su primer patinete, cabezazos con los amigos jugando al fútbol, caídas fortuitas en casa o en el colegio, o haciendo el bruto mientras te peleabas con tus hermanos? La mayoría de las veces no acarrean consecuencias relevantes, pero debemos estar atentos cuanto ocurren a los niños menores de 1 año.

En estos, la causa más frecuente son las caídas accidentales desde un sitio elevado (cambiador, sillita, cuna…) o bien desde su propia altura al suelo cuando han comenzado a caminar, y aún lo hacen de forma inestable, llevando su cabeza por delante del cuerpo, ya que aún les pesa demasiado y desplaza su centro de gravedad.

A partir de los 2 años, suelen producirse por caídas desde un sitio elevado, o en accidentes de tráfico, como pasajeros de vehículos, víctimas de atropellos, caídas con la bicicleta o los patines.  Más adelante, entre los adolescentes, muchos accidentes graves se producen conduciendo vehículos a motor, como los ciclomotores, y practicando actividades de riesgo.

¿Puede ser grave?

La importancia de un golpe en la cabeza se determina por la posibilidad del daño cerebral asociado. La mayoría de los golpes en la cabeza no tienen consecuencias relevantes, es decir, son leves y sólo producen lesiones en la superficie de la cabeza como hematomas (chichones), heridas y dolor en la zona del golpe.

¿Qué síntomas puede producir? ¿Cuándo me debo preocupar?

Diagnóstico del traumatismo cranoencefálico en niños
Foto: Istock

En general el niño sólo tendrá dolor en la zona del golpe, además de un chichón y, de entrada, no precisará recibir atención sanitaria. Pero debemos estar atentos a: vómitos, pérdida de conciencia o somnolencia (muchas ganas de dormir), visión borrosa, dolor de cabeza, irritabilidad, alteraciones del habla, si no puede andar bien o lo hace desequilibrado. En general, yo suelo recomendar a los padres que acudan a Urgencias si ven algún signo que no les cuadre o notan algo raro en su hijo.

Por el contrario, si el peque está como siempre, tiene una actitud normal, ganas de dormir cuando le toca su siesta o es su hora, y sigue haciendo sus actividades habituales, no deben preocuparse.

¿Le harán pruebas en urgencias?

Lo primero que haremos es preguntaros cómo se ha producido el golpe y qué síntomas ha tenido el niño después. Valoramos cosas como la edad, desde donde se ha caído, contra qué se ha golpeado… para valorar el mecanismo traumático. Posteriormente, haremos una exploración en la que intentaremos valorar la respuesta motora, ocular y verbal del paciente.  Obviamente, nos tenemos que adaptar a la edad del bebé o el niño, pero incluso en un bebé podemos valorar la actitud que tiene, si hay irritabilidad, si coge objetos o no, si tiene buen tono muscular o si sigue objetos con la mirada. También estaremos atentos a las posibles heridas en la cabeza o cuero cabelludo, si hay sangrado por la nariz o los oídos o hematomas alrededor de los ojos.

En ocasiones, podemos recurrir a pruebas radiológicas. Actualmente, la radiografía de cráneo está en desuso porque su utilidad es limitada, ya que puede haber daño cerebral con radiografías normales y, a su vez, la mayoría de las fracturas no se asocian a lesión intracraneal. La prueba más adecuada cuando se sospecha una lesión cerebral es la tomografía computarizada (TAC o scanner).

¿Qué tratamiento necesita cuando llegamos a casa?

Tras la valoración del pediatra, la mayoría de los niños podrán irse a casa.  Puede administrarse de forma puntual un analgésico como paracetamol o ibuprofeno, si hay dolor, además de frio local en la zona del chichón.

Pese a que un niño sin síntomas y con una exploración normal tiene muy pocas probabilidades de desarrollar una lesión grave, los padres deben vigilar durante las siguientes 24-48 horas si aparece algún signo de alarma, como vómitos, dolor intenso de cabeza, somnolencia o cualquier otro que no vean normal. Ante su aparición, se debe de acudir al Servicio de Urgencias más cercano.

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Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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