Cómo hacerlo

El truco para poner gotas en el ojo a los niños y no se quejen

Es un método que te permite empezar a hacerlo con el ojo del niño cerrado, lo cual facilita mucho la tarea

Poner gotas a los niños a veces parece más difícil que escalar el Everest. La defensa férrea de los peques, que cierran sus ojos cuando las ven venir como el ejército romano hacía su formación en tortuga, complica muchísimo la tarea. Tanto que llega a desesperar.

No existe en una fórmula mágica para poder echarles el colirio recetado por el médico o el suero fisiológico en caso de que sea necesario —por ejemplo, en primavera, por la alergia—, pero sí algunos consejos prácticos. El último que hemos descubierto es un truco tan sencillo como efectivo, al menos con niños no demasiado pequeños.

Paso a paso

Se trata de invitarle a dejar sus párpados cerrados, que es justo lo que su instinto les pide hacer cuando les echamos gotas en sus ojos. De esta forma mantendrán la calma y os evitaréis los gritos, quejidos y movimientos bruscos. 

Una vez cerrado el ojo y con el niño tranquilo, la técnica en cuestión consiste en que coloque la cabeza ligeramente en horizontal, como creando un tobogán que permita a las gotas caer desde la punta del ojo dentro del lagrimal. Para ello, las ponemos con cuidado en ese punto del ojo y le pedimos al niño que abra el ojo un segundo. La gota entrará enseguida en el lagrimal antes de que su reacción sea la de volver a cerrar el ojo. 

En este vídeo a modo de ejemplo compartido por una pediatra y madre en Twitter puedes comprobar cómo se hace.

Otros consejos útiles

Una alternativa a este truco es poner las gotas sujetando la cabeza del niño y con el dedo índice bloquear el párpado inferior para verter la gota en esta parte del ojo. Es fundamental no tocar el párpado o la pestaña con él dosificados en este caso. 

Si no hay forma de que abra los ojos, podéis sujetar el párpado superior con el pulgar de la mano que sujeta su cabeza y poner el colirio con la otra mano. 

Es importante, con independencia de la técnica que elijáis para poner gotas a vuestros hijos en los ojos, que tengáis siempre las manos muy limpias al hacerlo y seáis precisos. No suelen dar segundas oportunidades, sobre todo los más pequeños. 

Además, los pediatras recomiendan no perder los nervios si nos lo ponen difícil. Lo único que conseguiremos así es ponerles más nerviosos y que la tarea sea todavía más complicada. Habladles en un tono tranquilizador y, si son receptivos, tocadles para que se calmen. Cuanto más efectivos seáis en este sentido más sencilla será la tarea de ponerles el colirio que les haya prescrito el pediatra. 

De no conseguirlo, entre la fuerza que hacen los peques para cerrar los ojos y los movimientos bruscos que suelen hacer para evitar que les echemos las gotas, lo único que vais a conseguir es frustraros, perder medio bote del producto entre los distintos intentos de ponérselo en sus ojos y, en algunos casos, perder la cuenta de las gotas que lleváis echadas y que entonces vengan las dudas de su poner una más o no. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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