Coronavirus en niños

Un estudio afirma que los niños pequeños contagian más el coronavirus que los adolescentes dentro de casa

Un nuevo estudio llevado a cabo por científicos canadienses afirma que los niños pequeños y los bebés contagian más la COVID-19 dentro de sus hogares que los adolescentes, aunque son estos últimos los que más posibilidades tienen de llevarlo hasta el hogar. ¿A qué se deben estas diferencias?

Parece que poco a poco vamos recopilando información acerca del papel que juegan los niños en los contagios por SARS-CoV-2 dentro y fuera de sus hogares. Aunque en un primer punto de la pandemia se les tachase de ‘supercontagiadores’ la experiencia de más de un año conviviendo con este nuevo tipo de coronavirus ha hecho que los expertos descarten esa opción.

Lo que sabemos a ciencia cierta es que no son, ni mucho menos, población de riesgo. De ahí que el epidemiólogo Quique Bassat nos afirmase que la vacuna para menores de 12 años no tendría por qué ser obligatoria. O que la ciencia haya demostrado que casi todos los niños que se contagian se recuperan en una media de seis días, así como que el COVID persistente es muy raro en ellos.

Todavía hay mucha información que va y viene sobre la cuestión y un estudio llevado a cabo por científicos canadienses y publicado en la revista JAMA Newtwork vuelve a ser prueba de ello. Y es que, el mismo ha llegado a la conclusión de que cuando los niños y los bebés se infectan, tienen más poder de contagio dentro de sus hogares que los adolescentes, aunque son menos propensos a introducirlo que el segundo grupo de población. “Las mayores probabilidades de transmisión se observaron en los niños de 0 a 3 años”, afirman los autores.

¿Cómo se llevó a cabo el estudio?

Para llegar a estas conclusiones, un grupo de científicos formado por expertos de la agencia de salud pública de Ontario analizó la transmisión del SARS-CoV-2 en 6.280 hogares con positivos entre el 1 de junio y el 31 de diciembre de 2020.

Todos tenían un denominador común: la primera persona en tener constancia de contraer el virus era menor de 18 años. Por edades, este fue el porcentaje de veces que el primer contagiado fue menor:

  • Los niños de 3 o menos años solamente lo fueron en el 12% de los hogares analizados
  • Los menores de entre 14 y 17 años, en el 38% de las veces

En la mayoría de estos casos, la cadena de contagios se frenó en el primer hijo que se contagió, por tanto solo en un 27,3% de los casos los menores transmitieron el virus a algún miembro de su familia residente en el mismo techo. Sin embargo, había un 40% más de posibilidades de transmitirlo si era un menor de 3 años el que lo portaba, que cuando tenía entre 14 y 17 años.

¿A qué se deben estas conclusiones?

No se trata, ni mucho menos, de cuestiones biológicas, de acuerdo a las conclusiones de este estudio estadounidense. Más bien, a cuestiones sociales.

Los adolescentes pasan más tiempo fuera del hogar, con sus amigos, interaccionando con otros… esto les lleva a tener más posibilidades de contagio, en caso de que no se protejan bien. Por tanto, esta sería la razón de que ellos se contagien más.

Sin embargo, el estudio afirma que lo transmiten mejor los niños más pequeños. La razón estaría en que este grupo de población precisa de más contacto estrecho físico con personas convivientes por sus cuidados específicos. Además, tienen más tendencia a llevarse cosas y manos a la boca.

El estudio también comenta la posibilidad de que los niños más pequeños tengan cargas virales más altas, aunque no lo confirman y piden más investigación al respecto.

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