Cómo actuar según la edad del niño

Vómitos: causas y tratamiento

Los vómitos son habituales en la primera infancia y a veces casi diarios en algunos bebés. Pueden no tener ninguna importancia o ser la expresión de enfermedades más graves. ¿Cómo diferenciarlos? ¿Cómo actuar ante ellos?

tipo de vómitos en niños

Las medidas que hay que tomar dependen del tipo de vómitos. Los médicos distinguen dos clases:

  • Funcionales: Se presentan solos, en ausencia de otros síntomas y a veces pueden prolongarse en el tiempo. Si el niño gana peso con normalidad y su estado general es bueno, podemos estar tranquilos. Los vómitos funcionales no suelen tener una enfermedad detrás, aunque sí hay causas que podemos afrontar. Son los más habituales en los lactantes.
  • Orgánicos: Hay una enfermedad o agresión física detrás. Estos vómitos casi siempre van acompañados de otros síntomas como fiebre, diarrea o decaimiento del estado general. Se presentan de forma puntual. Hemos de acudir al pediatra para un correcto diagnóstico. Localizar la causa de los vómitos es la primera medida para afrontarlos. Y cada edad tiene sus causas más frecuentes.

Los vómitos son contracciones fuertes del estómago que fuerzan a salir al alimento por la boca o la nariz. No se debe confundir con la regurgitación de los recién nacidos, que es simplemente el ascenso de alimento sin fuerza. 

 

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Causas de los vómitos

El color del vómito puede darnos información:

  • Blanco: normalmente proviene del estómago y vomita leche.
  • Verde: suele provenir del intestino y ser motivo de preocupación. Puede ir acompañado de otros síntomas, propios de la enfermedad que los causa (obstrucción intestinal, etc.)
  • Rojo: también es preocupante; podemos sospechar un problema de esófago y suele ir acompañado de otros síntomas, propios de la enfermedad originaria (por ejemplo, esofagitis).

La causa más normal por la que un niño vomita es la gastronteritis. Suele durar 1 o 2 días, y se manifiesta también con fiebre y diarrea, que no duran más de 1 semana. Hay otras enfermedades por las que pueden causarse vómitos como una lesión craneal, obstrucciones en el intestino, alergias alimentarias o una infección urinaria.

Es importante mantener al niño hidratado durante un episodio en el que vomite, pues es muy frecuente la deshidratación debido a la pérdidia de líquidos que se produce. Para ello, lo más recomendado son las soluciones orales como el suero. Si es un lactante, debemos ofrecerle leche materna, aunque siga vomitando. En ese caso deberán ser en cantidades menores, pero si tenemos la sospecha de que no está bien hidratado lo más recomendable es acudir al médico para que nos aconseje qué es mejor para el bebé. 

Las populares bedidas istónicas y azucaradas deben evitarse, aunque sean muy populares en estos ámbitos. También es muy importante la higiene, tanto del niño como del resto de la casa para proteger ante posibles infecciones en otro miembro de la familia.

En cualquier caso, hemos de acudir al pediatra para un correcto diagnóstico. Localizar la causa de los vómitos es la primera medida para afrontarlos. Cada edad tiene sus causas más frecuentes:

Vómitos en bebés (0-1 año)

Vómitos en niños (de un año en adelante)

En todas las edades

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