Adelgazamiento

Adelgazamiento

La gráfica del peso experimenta una ligera involución durante los primeros días de vida del recién nacido. A partir de la segunda semana, comienza a recuperarse y a ganar peso.

Si no parece engordar a la velocidad normal, conviene consultar con el pediatra. En ocasiones, el adelgazamiento es síntoma de una enfermedad subyacente que está retrasando el crecimiento. Otras veces, la única causa es que no mama correctamente, o que la madre tenga menos leche.

En los meses posteriores, tendremos que hacernos a la idea de que la baja de apetito es habitual en algunos niños, sobre todo cuando se inicia la alimentación sólida. No hay razón para alarmarse o perder los nervios cuando el adelgazamiento se debe a este tipo de inapetencia y siempre que su peso se encuentre dentro de los límites de lo normal. Tampoco necesitan grandes cantidades de alimentos para conseguir un desarrollo físico y psíquico normal.

La verdadera señal de alarma se produce cuando se da una pérdida de peso brusca y sin motivo aparente. Entonces sí conviene consultar con el pediatra, para que descarte cualquier posibilidad de trastorno digestivo crónico, una enfermedad infecciosa o, por qué no, un factor emocional. A diario los pediatras asisten a casos de adelgazamiento derivado de un simple estado de agitación o de ansiedad.

Etiquetas: alimentación del bebé

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