Alergias

Alergias

La alergia es esa respuesta anormal del sistema inmunológico ante una determinada sustancia. Los niños pueden ser alérgicos a gran cantidad de cosas (un alimento, una planta...).

Parece ser que estamos muy lejos de conocer el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, que, aunque capaz de defendernos desde nuestros primeros días de vida de la acción nociva de gérmenes agresivos, a veces reacciona contra sustancias que, para la mayoría de las personas, son inofensivas.

Un estudio realizado en el hospital Reina Sofía de Tudela (Navarra) ha demostrado por primera vez que el sufrimiento fetal predispone a la aparición de alergias en la infancia. En las revisiones periódicas durante los dos primeros años de vida, los médicos observaron que la mayoría de los niños nacidos mediante cesárea, fórceps o ventosa sufrían algún tipo de alergia respiratoria, digestiva o dermatitis atópica.

Para retrasar su aparición, los investigadores navarros aconsejan lactancia materna, abandono del tabaco y evitar la polución ambiental, los peluches del dormitorio, y el contacto con enfermos infecciosos. Pero en todos estos niños lo más importante es el factor genético hereditario.

Las alergias más frecuentes
- A los alimentos: Las legumbres, el gluten, el huevo, el pescado y los frutos secos son los alimentos que mayores reacciones alérgicas provocan. Son pasajeras.

- A la leche: La padecen entre uno y tres niños de cada cien. Se trata de un problema que se puede descubrir en cuanto el bebé toma uno de sus primeros biberones de leche de vaca, pues con la leche materna la posibilidad de alergias es nula. En caso de que un niño alérgico sea amamantado, la madre debe abandonar el consumo de lácteos en el periodo de lactancia.

¿Cómo se detecta?
En la media hora que sigue a la toma, aparecen vómitos o diarrea, que provocan un llanto desconsolado del pequeño.

Esta alergia puede darse a dos de los componentes de la leche: a los azúcares (en especial a la lactosa) y a las proteínas. En el primer caso se da al bebé una leche sin lactosa; en el segundo, una leche de soja o un hidrolizado de proteínas (que es una leche sintética).

A partir del momento en que se detecta la alergia, quedan prohibidos tanto los lácteos como cualquier otro producto que contenga caseína o caseinatos (derivados de la leche) hasta que el especialista lo indique. Con el tiempo, desaparecerá. La mitad de los niños supera esta alergia en su primer año de vida; las dos terceras partes, antes de los dos años; y el 85 por ciento, entre los tres y los cuatro. Sólo el resto conserva la intolerancia hasta la adolescencia.

- Al polen: Las membranas mucosas responden a una exposición ante el polen (u otro alergeno) inflamándose. El niño sufre estornudos y picor en la nariz y en los ojos, con una obstrucción nasal y otros síntomas típicos de un resfriado común, pero sin fiebre. Suele aparecer a partir de los cinco o seis años y, sobre todo, en primavera. A menudo desaparece sola. El tratamiento más frecuente son los antihistamínicos y otros medicamentos contra la aparición de los síntomas.

- Al polvo, a los hongos y a los animales: Existe una lista de consejos preventivos de tipo doméstico para combatir estas alergias: evitar el alergeno causante de la reacción y el contacto con animales domésticos, pasar la aspiradora a menudo (pero nunca delante del paciente), no abusar de edredones, alfombras o moquetas...

- A los medicamentos: Las alergias más graves las provocan los medicamentos que han sido administrados por vía intravenosa o intramuscular. Los expertos consideran que la interrupción a capricho de un tratamiento para volver a él ante una recaída favorece el desarrollo de una alergia a ese compuesto. Los síntomas frecuentes de un proceso alérgico por un medicamento son urticaria, hinchazón en alguna zona de la piel y dificultad respiratoria. La mejor prevención es el uso racional de los fármacos, siguiendo en todo momento el consejo médico. Es también importante conservar el prospecto para conocer la composición química de lo que se administra a los niños susceptibles de una reacción alérgica. Si se sospecha de alergia, nunca debemos suministrar un medicamento ni inyectado ni tomado.

- Urticaria: Se trata de un eritema que se manifiesta en forma de manchas en relieve con el centro en blanco que producen picor. Puede causarla una ortiga o ser la respuesta a una alergia. Al contacto con el factor que la provoca se libera histamina, una sustancia química presente en las células de todo el cuerpo. El fluido entonces traspasa la piel desde todos los vasos sanguíneos.

El pediatra debe indicar su tratamiento, sobre todo en el caso de los recién nacidos. No obstante, un baño refrescante sirve para calmar la piel.

Etiquetas: alimentación del bebé

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