Análisis

Análisis

Los análisis de sangre y orina constituyen hoy en día el primer sistema de diagnóstico y un poderoso indicador cualitativo y cuantitativo de ciertos componentes o sustancias del organismo.

 

De sangre
La sangre se compone de una sustancia líquida o plasma y unas células en suspensión: hematíes, leucocitos y plaquetas. Los vasos sanguíneos portan un sinfín de sustancias diferentes, como los minerales, las hormonas, las enzimas, los gases... Su cantidad se mantiene constante cuando la persona está sana, pero varía si hay enfermedades. Esta alteración se detecta mediante una extracción de sangre. Sus resultados permiten al pediatra realizar un buen diagnóstico del estado del bebé. Tal es el maremágnum de cifras que se desprenden de un análisis, que más vale que dejemos la interpretación de los datos en manos de profesionales. No obstante, conviene conocer ciertos valores básicos.

Éstas son algunas pistas:

Glóbulos blancos:
Valores normales: 7.000-20.000 /mm3, en bebés.
5.000-12.000 / mm3, en niños.

Los leucocitos:
su aumento suele ser reflejo de una infección bacteriana, de una leucemia, la secuela de una hemorragia, deshidratación o quemadura. Cuando descienden, lo más probable es que el paciente padezca desnutrición, enfermedades alérgicas, intoxicaciones o infecciones víricas.

Los neutrófilos:
(constituyen del 35 al 60 por ciento de los leucocitos) aumentan en caso de infección bacteriana, tumor y leucemia. Disminuyen con alergia, intoxicación, infección vírica, fiebre tifoidea y anemias graves.

Los eosinófilos:
(entre el 2 y el 7 por ciento de los leucocitos) aumentan en alergias, intoxicaciones y parasitosis.

Los linfocitos:
(del 30 al 40 por ciento) aumentan en infecciones crónicas y disminuyen en infecciones causadas por falta de anticuerpos.

Los monocitos:
(del 3 al 8 por ciento) aumentan cuando hay infecciones crónicas y disminuyen en infecciones bacterianas agudas.

Los basófilos:
(del 2 al 5 por ciento) aumentan cuando el niño sufre varicela o tiene algún tumor de ganglios.

Cayados:
(del 0 al 5 por ciento) aumentan en infecciones agudas por bacterias.

Plaquetas:
Valores normales: 250.000- 350.000 / mm3, en recién nacidos. 200.000-350.000/mm3, en niños.

La escasez de plaquetas indica tendencia a sangrar.

Velocidad de sedimentación
La sedimentación es el tiempo de separación entre el líquido de la sangre y las células. Los valores normales oscilan entre 4 y 11 mm. Cuando hay enfermedad, estas cifras aumentan.

Componentes bioquímicos:

El ácido úrico:
(2-6 mg) aumenta cuando el riñón funciona mal o se padece gota (excepcional en la infancia).

La bilirrubina:
(1-1,5 mg) aumenta si existe hepatitis, malformaciones biliares, destrucción de hematíes o trastornos en algunos recién nacidos por incompatibilidad entre los grupos sanguíneos de madre e hijo.

El colesterol:
(135-200 mg) si aumenta es peligroso, pues existe riesgo de provocar en un futuro arterioesclerosis.

El calcio:
(8-11 mg) es bajo en niños con exceso de vitamina D y aumenta en caso de que padezcan raquitismo.

La glucosa:
(60-105 mg) su aumento se liga a la diabetes.

El hierro:
es más importante saber el valor de la ferritina.

De orina

El análisis de orina permite detectar infecciones de la vejiga o de los riñones que no se manifiestan de forma más precisa.

Los urólogos y pediatras reconocen que, en el caso de los niños pequeños, los síntomas de una infección en las vías urinarias son muy difíciles de reconocer. Cuando estos órganos presentan alguna patología de origen bacteriano, la orina tiene un contenido muy elevado de bacterias. A partir de las 100.000 colonias de bacterias por mm3, se considera que la orina está infectada. Pero para saber cuál es el germen patógeno es necesario realizar un cultivo de orina.

Lo normal es que en la orina de un niño sano no exista albúmina, ni glucosa, ni tampoco pigmentos biliares. Lo contrario delataría la posibilidad de una enfermedad renal, una diabetes o una dolencia de vesícula, respectivamente. El color habitual de la orina es amarillo, con una densidad comprendida entre 1.010 y 1.035. Su pH oscila entre 4,6 y 8.

En cuanto a la acidez, ésta depende de la dieta del pequeño. Más ácida cuanto más rica es en proteínas, y más alcalina si el pequeño sigue un régimen abundante en alimentos de tipo vegetal. Antes de recoger una muestra de orina es preciso lavar la zona genital con agua y jabón y después aclararla, sin secarla. Cualquier residuo podría alterar su contenido e influir en las conclusiones del análisis.

¿Pero cómo recoger la orina de un bebé, que aún no controla el pis? Durante los primeros meses de vida, la madre debe recoger la muestra de orina mediante una bolsa adhesiva de plástico, de venta en farmacias, que se fija a la piel. La muestra se toma del mismo modo que se hace con los adultos: con la primera micción de la mañana en un frasco aséptico, evitando igualmente el chorro inicial. Debe trasladarse cuanto antes al laboratorio. Estas medidas básicas facilitan la tarea y contribuyen a que el resultado del análisis de orina resulte fiable.

Etiquetas: alimentación del bebé

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