Catarros

Catarros

Es muy habitual que los niños sufran muchos catarros durante los primeros años de su vida.

Las defensas que la madre les ha transmitido a lo largo de la gestación y la lactancia comienzan a reducirse a partir de los cuatro o cinco meses y el pequeño queda expuesto a la acción de los gérmenes. No obstante, él irá creando su propio sistema inmunitario y cada vez que supera un episodio catarral o se le vacuna, el organismo desarrolla anticuerpos.

Los catarros pueden ser provocados por virus, bacterias o alergias. Los más frecuentes son los víricos, con síntomas más leves que los bacterianos. Cuando se repiten a menudo, son persistentes y, sobre todo, tienen tendencia a bajar a los bronquios, se sospecha que pueden ser alérgicos, especialmente si existe algún antecedente familiar con alergia.

Los antibióticos son ineficaces en los procesos catarrales víricos, perjudiciales en los alérgicos y sólo realmente necesarios en los bacterianos o sus complicaciones (otitis, amigdalitis, sinusitis, neumonía...). Siempre deberán ser indicados por el pediatra. Existe una serie de remedios naturales que se pueden aplicar en cuanto el catarro comience a manifestar sus primeros síntomas: reposo, ventilación en la casa, baños de agua tibia contra la fiebre y tomar líquidos en abundancia. Si la temperatura no baja, entonces habrá que recurrir a un antitérmico. De todos modos, el enfermo debe ser examinado por un pediatra lo antes posible.

Además de los mocos, una de las manifestaciones más conocidas en los procesos catarrales es la tos. Si se trata de un catarro común, suele iniciarse con una tos seca e irritativa, provocada por un picor en el fondo de la garganta donde se han acumulado mucosidades. Después vendrán las secreciones y la tos blanda. Cuanto más tosa, más se le irritará la garganta. Para aliviarle, la medida más eficaz son los lavados de nariz con suero fisiológico. Si la tos es molesta, el pediatra normalmente recomienda un jarabe antitusígeno.

La tos espasmódica o perruna es, sin embargo, típica de las complicaciones de la laringe y de los bronquios. Para evitar que se resequen las secreciones producidas por las vías respiratorias es aconsejable animar al pequeño a tomar agua, zumo o líquidos naturales y cuidar la humedad ambiental.

¿Es posible aumentar las defensas?
Los bebés pierden enseguida las defensas que les ha transmitido su madre a través de la gestación y de la lactancia materna. La vida sana mejora el estado general de cualquier persona. Una dieta a base de alimentos naturales, abundante en líquidos, frutas y verduras y sin exceso de grasa, el ejercicio físico, mantener el ambiente exento de humos, los paseos diarios al aire libre... son imprescindibles para mantener una buena salud.

¿Cómo enseñarles a sonarse la nariz?
Es importante que, cuanto antes, aprendan este gesto que, aunque parezca sencillo, no siempre se hace correctamente. Debe eliminarse el moco de una fosa nasal cada vez. Para ello habrá que tapar el agujero derecho de la nariz mientras se vacía la fosa nasal izquierda. Y viceversa. Si intentamos limpiar ambas fosas al mismo tiempo, se corre el riesgo de que algunas bacterias se resistan a salir y pasen a las trompas de Eustaquio y al oído.

Etiquetas: alimentación del bebé

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