Contusiones

Contusiones

Se habla de contusión cuando alguna parte del cuerpo resulta dañada por un golpe que no causa herida exterior.

No obstante, puede que se produzca alguna lesión bajo la piel o que se afecten otras estructuras (venas, arterias, músculos). Si la contusión es de primer grado, no existe alteración o desgarro de los tejidos. Según la intensidad del golpe, se puede producir una pequeña pérdida de sangre por los capilares sanguíneos que deja amoratada la zona: es lo que llamamos cardenal. Con el tiempo, varía el color hasta volverse amarillento. Puede doler e incluso inflamarse la parte afectada.

En las contusiones de segundo grado, el golpe, al ser más intenso, rompe los vasos sanguíneos y se produce un hematoma o, si afecta a la cabeza, lo que popularmente se conoce como chichón. La inflamación y también el dolor son más evidentes.

Cuando el traumatismo es fuerte, aparece un aplastamiento de las partes blandas (tejido subcutáneo y músculos) que puede afectar también a los nervios y a los huesos. No es extraño que, dada la fragilidad de la piel del niño, ésta se rompa. Son las llamadas contusiones de tercer grado, que implican un dolor más agudo y mayor inflamación y endurecimiento de la zona afectada. El pequeño muestra dificultad para efectuar movimientos. Aunque el aspecto en un primer momento no es demasiado alarmante, al cabo de unas horas los tejidos se impregnan de sangre y llegan a teñirse de color negruzco.
 
El modo de proceder ante una contusión es similar en los tres casos. Conviene aplicar frío, sin contacto directo con la piel, durante veinte minutos cada hora. Si la zona afectada es una extremidad, se mantendrá levantada por encima de la altura del corazón. En las de tercer grado, conviene inmovilizarla igual que si se tratara de una lesión ósea. Los hematomas no deben manipularse nunca.

Cuando la lesión ha dañado la cabeza, el desplazamiento del cerebro choca con las paredes del cráneo, por lo que puede producirse conmoción o lesión con riesgo de muerte y habrá que acelerar la llegada del médico. Mientras tanto, la víctima no debe moverse. Es muy importante vigilar las constantes vitales del niño e intentar, si es posible, mantenerle despierto.

Etiquetas: alimentación del bebé

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