Insolación

Insolación

Consiste en un agotamiento por calor o deshidratación extrema.

La pérdida de agua y de sales minerales por la sudoración profusa afecta a todo el organismo. Los síntomas suelen aparecer entre 6 y 12 horas después de una exposición muy prolongada al sol, y son: temperatura elevada, náuseas, cefalea, vértigo, obnubilación y pérdida del conocimiento en los casos más graves. También se enrojece la piel y pueden formarse ampollas. Los niños menores de seis meses, debido a la finura de su piel y su escasa melanina, son muy vulnerables al sol. La medida más eficaz es mantenerlos siempre bajo una sombra densa y administrarles abundante líquido. La insolación requiere atención especializada, por lo que hay que trasladar al niño al servicio de urgencias más cercano. Para aliviar los síntomas se pueden aplicar paños fríos o baños en agua templada. Sobre todo, hay que poner al niño en un lugar fresco y a la sombra. El paracetamol o el ibuprofeno mitigan el dolor. Para rehidratar y reducir la inflamación son efectivas las cremas con un uno por ciento de hidrocortisona.

Etiquetas: alimentación del bebé

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