Lactancia artificial

Lactancia artificial

Para el bebé no hay nada mejor que la leche materna, pero, en caso de necesidad, puede criarse bien con biberón.

La leche materna es el mejor alimento que un bebé puede recibir durante sus primeros meses. Pero si, por alguna razón, la madre opta por la lactancia artificial, debe saber que las leches infantiles son buenas sustitutas. Casi todas, ya sean en polvo o líquidas, están preparadas con leche de vaca adaptada y cubren las necesidades nutritivas del lactante desde su primer día. Existen leches de iniciación y leches de seguimiento a partir del sexto mes. Deben utilizarse de acuerdo con el consejo y las instrucciones del pediatra. Es importante respetar las cantidades y el número de tomas que éste establezca según las necesidades del niño, como también lo es seguir cuidadosamente las instrucciones de preparación y de almacenamiento de los biberones. El primer paso es la limpieza de biberones, tetinas..., mediante esterilización en frío o en caliente. La mayoría de los pediatras recomienda hervir el agua o comprarla mineral al menos durante los cuatro primeros meses. Se vierte en el biberón la cantidad correcta y a continuación se añade una medida rasa de leche en polvo sin comprimir por cada 30 mililitros de agua. Se tapa el biberón y se agita bien hasta conseguir una mezcla sin grumos. Si no se consume de inmediato, puede conservarse en el frigorífico, pero nunca más de 24 horas.

Etiquetas: alimentación del bebé

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