Regurgitación

Regurgitación

Se llama así a la vuelta hacia la boca de alimento contenido en el esófago o en el estómago.

 No debe ser motivo de alarma cuando es escaso y se acompaña de eructo, si bien tampoco es cierto que la vuelta de esa cantidad de alimento a la boca sea signo de satisfacción del lactante. Se debe a que el esfínter que une el esófago con el estómago no funciona bien y, por tanto, no puede retener el alimento que llega al estómago. Cuando el bebé se mueve, la comida regresa a la boca. El problema viene cuando padece lo que se conoce como reflujo gastroesofágico, es decir, regurgitaciones tan frecuentes y abundantes que provocan retrasos en el desarrollo. El reflujo gastroesofágico es el desplazamiento del contenido gástrico con alimentos y jugos ácidos hacia el esófago. A veces se acompaña de otros síntomas, como tendencia a catarros. Puede ser producido por una inmadurez del esfínter o una hernia de hiato en la que el estómago se mete en la cavidad torácica. El tratamiento contra la regurgitación comienza con ciertos hábitos sencillos, como cuidar que los movimientos del lactante después de la toma sean muy suaves, acostarle boca arriba con la cabeza ligeramente elevada (levantando unos 10 cm el cabecero de la cama) o en posición lateral. Conviene vigilar también el orificio del biberón, pues, si es demasiado grande, el niño ingiere excesiva cantidad de alimento y de aire. Con el paso de los meses, el problema va desapareciendo. Sólo los casos más graves requieren cirugía.

Etiquetas: alimentación del bebé

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