Seguridad en el hogar

Seguridad en el hogar

La casa es el primer territorio a explorar por el bebé; es importante dejarle investigar, pero velando por su seguridad.

En cuanto el bebé adquiere cierta autonomía, el hogar se convierte en una fuente inagotable de recreo y también de experiencias nuevas, esenciales en su desarrollo. Será así durante toda su infancia. Pero la vivienda entraña numerosos peligros y las estadísticas cuentan un gran número de desgraciados accidentes. El mejor modo de evitarlos no es impedir los movimientos del niño, sino anticiparse a los posibles percances domésticos. El primero es el riesgo de intoxicación. Los productos de limpieza y los medicamentos deben permanecer siempre bien cerrados y guardados. El segundo de estos peligros, y el que mayor poder de atracción ejerce sobre la mayoría de los niños, es la electricidad. Conviene aislar todos los enchufes con protectores de seguridad y revisar la instalación visible (cables eléctricos pelados o en mal estado) y los electrodomésticos a su alcance. Después de su uso, desconectar siempre los aparatos que se accionan con apretar un botón. El pequeño tiende a llevarse a la boca todo cuanto encuentra. Los objetos diminutos son sus predilectos; no dejemos ninguno en su camino. Aunque necesitan cierto grado de independencia, no se les debe perder de vista. Cualquier bolsa de plástico puede provocar una asfixia; un cajón abierto por descuido le puede pillar las manos; un cubierto, provocar una herida... En los grandes almacenes y en las tiendas especializadas es fácil adquirir todo tipo de complementos para crear un ambiente libre de riesgos: cierres de seguridad, barreras de cama... Antes habrá que descubrir y calibrar qué peligros acechan al niño en cada circunstancia y a lo largo de sus distintas etapas de desarrollo. Es muy importante también educarle desde muy pequeño para que él mismo sepa qué

Etiquetas: alimentación del bebé

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