Tensión arterial

Tensión arterial

Es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias.

Supone un valiosísimo índice para diagnosticar cualquier trastorno que pueda interferir en la correcta circulación sanguínea o bombeo del corazón. La presión arterial se mide en milímetros de mercurio con ayuda de un instrumento llamado esfigmomanómetro. La tensión arterial de un lactante sano suele ser 80/45. Esta cifra va aumentando hasta alcanzar unos valores medios de 120/80 hacia los 30 años. Se trata sólo de una referencia, ya que la tensión arterial varía, en un mismo niño, según los diferentes momentos. En los varones suele ser mayor que en mujeres y niños. También está demostrado que la lactancia materna está asociada con niveles más bajos de tensión arterial cuando los críos alcanzan la adolescencia. Se considera que un niño tiene hipertensión arterial cuando los valores se encuentran por encima del percentil 95 de las tablas específicas de acuerdo con el sexo y la edad. Es importante que la toma de tensión se haga en condiciones óptimas y con un manguito apropiado para niños, que el pequeño esté relajado, con el brazo bien apoyado y a la altura del corazón para evitar que se produzcan errores técnicos en la medición. Existen dos tipos de hipertensión arterial. Una es la llamada esencial, de causas desconocidas, muy frecuente en adultos y totalmente excepcional en niños. La otra se denomina hipertensión secundaria, por enfermedades renales, vasculares o endocrinológicas. Cuando existe un problema renal, además de hipertensión hay también retención de líquidos y edemas, sed abundante, cambio brusco en el peso, dolores de cabeza, irritabilidad, trastornos visuales y convulsiones. El tratamiento va a depender de la causa que origina la hipertensión, si bien una dieta sana, baja en sal, y la actividad física mejoran el estado de un niño con la tensión arterial alta. Éstas también son buenas medidas preventivas.

Etiquetas: alimentación del bebé

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