Calmar a un niño nervioso

Masajes: ¿también para niños mayores?

Los masajes no solo son buenos para los bebés. Es cierto que es más difícil que un niño de tres o cuatro años se quede quieto, pero hay algunas tácticas (convertir el masaje en un juego) que ayudan.

Masajes: ¿también para niños mayores?

Los masajes a los tres, cuatro o cinco años favorecen la relajación después de un día de mucha actividad. La presión suave y larga por el cuerpo del niño reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y potencia la producción de endorfinas en el cerebro. Tras un masaje, los niños se deshacen de las tensiones acumuladas durante el día, tanto de las físicas como de las emocionales. Está demostrado: los pequeños que reciben masajes crecen sintiéndose muy queridos y desarrollan más confianza en sí mismos.

Un masaje para niños de tres años: hacer una pizza

  • Se empieza ‘amasando’ su cuerpo: “¿Está todo bien amasado?”, le preguntas. Tu hijo tiene que contestar que sí o pedir que les amasen más las piernas, la tripa, los bracitos…
  • Luego le dices que vas a estirar la masa: las piernas desde la ingle al tobillo, hacia fuera, luego los brazos...
  • Después le cuentas que vas a extender una base de tomate por todo el cuerpo, y con tus manos abiertas, le masajeas por todos los rincones.
  • Y por último le preguntas qué ingredientes quiere que lleve la pizza: ¿Cebolla? Pues le das unos pellizquitos suaves. ¿Salami? Pues colocas la mano plana sobre su espalda. ¿Champiñones? Entonces presionas un poquito con los nudillos…

 

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