Tres-cuatro años

Problemas del lenguaje. Cuándo consultar al especialista

La mayoría de los problemas del lenguaje son pasajeros, se corrigen solos a medida que el pequeño va madurando y adquiriendo destreza en la articulación de los distintos fonemas.

Problemas del lenguaje. Cuándo consultar al especialista

A los tres y cuatro años, los niños han ganado soltura en el habla. Algunos son parcos en palabras, otros parlotean por los codos. Hablen mucho o poco, es posible que su dicción no sea siempre clara ni su charla del todo entendible. ¿Debe esto preocuparnos? De entrada, no. Es cierto que a estas edades se aprecian grandes diferencias entre el desarrollo de las aptitudes lingüísticas de unos y otros. Los hay que pronuncian a la perfección y otros que tienen dificultades con determinados sonidos, omitiéndolos («futa» por «fruta») o sustituyéndolos por otros («poca» en vez de «foca»). Pero, claro, las comparaciones resultan inevitables y enseguida nos entran dudas: ¿Es normal que mi hijo pronuncie tan mal?

Sonidos para esta edad

Con tres años, los niños tienen que tener adquiridos los fonemas m, n, ñ, p, t, k, b, j y l. Con cuatro años, además, deberían pronunciar también los fonemas d, g, f y ch. Otros sonidos como s, c, r y rr, y ciertas combinaciones de consonantes, como s + c, c + l y c + r, se adquieren de forma más tardía, a partir de los cinco años (aunque hay niños que los pronuncian mucho antes).

Así, se considera dentro de la normalidad que un crío, con tres años, diga «boro» en vez de «gorro» y llame «tato» a su gato. O que otro, que acaba de cumplir cuatro, continúe diciendo «calase» en lugar de «clase» y «bazo» por «brazo».

Por el contrario, habría que consultar con un especialista si no articularan los sonidos que ya deberían tener adquiridos a su edad. Por ejemplo, si a sus tres añitos, no fuera capaz de producir el sonido b, es decir, si dijera «ufanda» en vez de «bufanda» o «totas» y no «botas». También sería motivo de consulta que cumplidos ya los cuatro, siguiera sin pronunciar bien la ch y hablara de «cocolate» para referirse al «chocolate», o llamara «Sema» a su amiguito del parque Chema.

Debes consultar con un especialista

  • Si no pronuncia los sonidos que ya debería pronunciar a su edad: m, n, ñ, p, t, k, b, j y l (con tres años) y d, g, f y ch (con cuatro años).
  • Si los defectos son llamativos, si se observan grandes diferencias entre el pequeño y otros niños de su edad.
  • Si a los padres les preocupa la mala pronunciación de su hijo y quieren salir de dudas.
  • Si, además de los defectos de articulación, hay otras alteraciones del lenguaje: si el niño apenas habla y se comunica fundamentalmente con gestos o ruidos, o si no llega a decir frases de dos palabras.
  • Si el profesor alerta a los padres de un posible retraso.

¿Qué son las dislalias?

La pronunciación incorrecta de un sonido, que se omite o se sustituye por otro. Pero no todos los defectos de pronunciación se consideran dislalias, solo aquellos que se producen a edades en la que ya no deberían darse. Por ejemplo, no pronunciar la ch (y decir «saqueta» en vez de «chaqueta») no sería una dislalia con tres años, pero sí con cuatro.

Asesora: Mercedes Pablo, logopeda del centro Travesuras, de Las Rozas (Madrid).

Etiquetas: 3 años, 4 años, aprender a hablar, lenguaje, retraso lenguaje

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