Educación y desarrollo

¡No es tímido, es introvertido!

Igual que hay niños expresivos y charlatanes, los hay tranquilos y reservados. Esto no significa que sean tímidos, sino, simplemente, introvertidos. He aquí algunas recomendaciones para tratar ellos.

¡No es tímido, es introvertido!

No es lo mismo tímido que introvertido y no hay nada malo en la introversión. Los niños que son así, simplemente son más reservados, prefieren no exteriorizar tanto lo que sienten o piensan. Eso no significa que sean tímidos (estos sufren porque temen no ser aceptados). Ahora bien, si a un niño introvertido no le respetamos su modo de ser y le llamamos “tímido”, “ vergonzoso”, “soso”, etc., puede sentirse mal y acabar volviéndose tímido. La aceptación y el respeto a cada carácter constituye la clave de un desarrollo sano. Estas son otras pautas para tratar a un niño introvertido:

  • Es bueno facilitarle ocasiones para relacionarse con otros niños, sin presionar. Hay que respetar su ritmo; primero observar y luego contactar, con cautela.
  • No critiquemos su propensión a moverse en grupos de amigos más bien reducidos. Puede que a nosotros nos encante ser la persona más conocida y dicharachera del barrio o la oficina, pero quizás nuestro hijo prefiera traer a su cumpleaños solo a un par de amigos y entonces tal vez sea mejor llevarles al circo que organizar la clásica fiesta.
  • Lo anterior no quita para que le demos la ocasión de participar en actividades sociales. Quizás haya que animarle un poco, pero sin violentarle.
  • Es posible que hable más despacio que los demás y piense mucho lo que dice. No hay que apremiarle; adaptemos la conversación a su ritmo.
  • Puede ser conveniente avisar a su profesor de que necesita un tiempo para aclimatarse a los ambientes nuevos. Incluso podemos prevenirle, con el debido tacto, para que no cometa la torpeza de decir a sus compañeros de clase frases como esta: “Es que el niño es muy vergonzoso”.

 

 

 

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