Niños activos

¿Por qué es bueno que practiquen algún deporte?

Con el deporte no solo se ponen en buena forma física. Cuando lo realizan de forma regular se relacionan con otros niños, aprenden disciplina y superan retos.

¿Por qué es bueno que practiquen algún deporte?

Julia, de 4 años, ya se hace un largo de la piscina de casa nadando a espalda. Su primo Juan, un año mayor, sólo sabe nadar a estilo “perrito”, pero según su padre, es un crack en el fútbol: en el partido del otro día metió dos goles. El portero era Alberto, también de cinco años, que aunque no pudo parar esos dos goles hizo cuatro paradas con las que, según su madre, demostró ser todo un artista bajo los palos.

Aunque los padres de Julia, Juan y Alberto hablen con entusiasmo de sus progresos, ninguno de ellos es un prodigio del deporte. Sin embargo, los tres están ganando en agilidad y coordinación, además de que están conociendo mejor su cuerpo. Todavía queda otra buena noticia: los beneficios puramente físicos no son los únicos que aporta la actividad deportiva a los más pequeños. Son igual de importantes tanto los sociales como los psicológicos.

Es una de las razones de que la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara el año 2005 como el Año Internacional del Deporte y la Educación Física, que según esta institución “enseñan importantes lecciones sobre el respeto, la capacidad de liderazgo y la colaboración”. Entre otras cosas, porque lo que aporta el deporte a los más pequeños es un largo listado de ventajas.

 

Se ponen en forma

“Ana, que tiene cuatro años, acaba de aprender en clase de baile a hacer una cosa con su mano derecha y otra con la izquierda al mismo tiempo”, cuenta su madre. “Y ahora tiene más sentido del ritmo, porque antes no creas que se movía al compás de la música, más bien lo hacía cuando le apetecía”, cuenta riendo. “Como es muy pequeña, no sé si esos avances son por la clase de baile o si los hubiera desarrollado igualmente si no la hubiera apuntado a esa actividad, pero el caso es que la veo más ágil, más suelta en sus movimientos. No es que fuera una niña torpe, pero ahora creo que corre y juega con más seguridad”, dice.

Efectivamente, el desarrollo de los pequeños no está supeditado a que realicen o no actividades deportivas, pero estas siempre ayudan. Seguramente Ana hubiera acabado descubriendo el ritmo al escuchar música en casa y bailar con su madre, igual que hubiera aprendido a que su brazo derecho hiciera movimientos distintos del izquierdo con el tiempo. Pero el que ya haya logrado esos avances ayudará a que el resto de su desarrollo siga yendo por buen camino.

Estos son los beneficios físicos que los pediatras adjudican al deporte en niños:

- Resistencia cardiorrespiratoria. Durante el ejercicio, el corazón late más rápido y respiramos con mayor intensidad, seamos niños o adultos. Cuando se practica de forma regular un deporte, esa actividad aeróbica fortalece el corazón y además mejora la habilidad del cuerpo de enviar oxígeno a todas las células.

- Flexibilidad. Es la capacidad de las articulaciones para realizar movimientos con la mayor amplitud posible. Cultivando la flexibilidad desde niños se pueden llegar a evitar o al menos reducir el impacto de lesiones.

- Desarrollo de la coordinación. Desde bebés estamos aprendiendo a coordinar nuestros movimientos. De hecho, para dar nuestros primeros pasos tenemos que coordinar el movimiento de nuestras piernas. Es lo que nos proporcionará más agilidad a la hora de realizar cualquier tarea que requiera una actividad física.

 

Se relacionan con otros niños

Cuenta Esther, la madre Pablo, que antes de que apuntara a un campamento de fútbol a su hijo Pablo no quería saber nada de recoger habitaciones, poner la mesa o echar la ropa a lavar. Y eso que ella le insistía en que con 6 años ya tenía que empezar a ser más responsable con sus cosas. Tras la semana que pasó en el campamento las cosas han cambiado. “¡Parece otro! Es como si por fin hubiera entendido el sentido de la responsabilidad. Ahora pone la mesa no porque yo se lo diga sino porque entiende que la familia también es como un equipo donde cada uno tiene que poner de su parte para que funcione”, explica Esther.

Los deportes de equipo ayudan a aceptar un rol dentro de un conjunto. O dicho de otra forma: a través de ellos aprenden a trabajar en equipo. Por eso a Javi ahora le cuesta menos echar una mano en casa. Pero además, el deporte en cualquier modalidad, sea individual o de equipo, también le ayudará a relacionarse con otros niños en un entorno totalmente diferente al de la escuela, algo que tarde o temprano le será muy útil para desenvolverse en el mundo real.

Según los especialistas, los beneficios sociales que el deporte tiene en los más pequeños podrían resumirse en los siguientes:

- Sentimiento de pertenencia a un grupo: siendo“uno más” dentro del equipo deportivo experimenta lo que significa formar parte de algo (hasta ahora seguramente sólo formaba parte de dos “equipos”: su grupo de amigos y su familia). Ese sentimiento está muy relacionado con el sentido de la responsabilidad y la empatía.

- Aceptación de un rol dentro de un equipo. Aprende a desarrollar el papel que se le adjudica dentro del equipo, entendiendo que es necesario para el funcionamiento del equipo.

- Compartir la atención. Ya sabe que tiene que compartir la atención de la profesora con el resto de compañeros en el cole, pero fuera de ese entorno puede que no haya tenido muchas oportunidades de practicarlo. El deporte es otra área donde aprenderá a compartir la atención del monitor con sus compañeros de juego.

- Aprender a colaborar con otros. Para conseguir un objetivo, todos -sus compañeros y él- tienen que seguir una misma dirección. La colaboración con otros para lograr un mismo fin es otra de las enseñanzas del deporte.

Aprenden a tener disciplina

Hoy es el primer partido de Jorge, de 6 años. Antes de que el árbitro pite el inicio del partido, él se hace una foto con el resto del equipo. Aunque nadie les ha dicho que pasen el brazo por encima de los hombros del compañero que tienen al lado, todos lo hacen. Saben que hoy es un gran día, el primero de muchos, y sonríen a la cámara. Acabarán perdiendo 3-1, pero Jorge se subirá al coche de sus padres de vuelta a casa con la misma sonrisa con la que se hizo la foto antes del partido. Es uno de los beneficios que aportan las actividades deportivas: si tienen claro que lo importante es divertirse, el resultado es casi anecdótico. Y eso es toda una enseñanza de cara al futuro.

Pero hay más beneficios psicológicos.

- Marcarse retos. En el deporte se aprende a luchar por objetivos, aunque luego no se consigan. Lo bueno es que en el camino es donde realmente se aprende: a esforzarse por lo que se quiere, a seguir una estrategia para ello, a saber que quien algo quiere algo le cuesta...

- Manejo de la frustración. Es una de las enseñanzas del deporte que los psicólogos consideran más importante de cara al futuro. Saber que no siempre se puede ser el mejor, y que eso no significa que seamos menos estupendos, nunca está de más.

- Mejora de su autoestima. Relacionarse con otros niños y ampliar el grupo de amigos y conocidos siempre va a resultar saludable para su concepto de si mismo. Si además desarrolla algunas habilidades físicas practicando ese deporte que tanto le gusta, aún más.

- Conocer la disciplina. Lo más importante es que ellos se lo pasen bien mientras juegan al voleibol, patinan, bailan o pasan la pelota a un compañero. Pero mientras lo hacen, también están aprendiendo qué es la disciplina: seguir las instrucciones del monitor es parte del juego, que no deja de tener unas normas que hay que respetar.

 

 

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