Educación y desarrollo

¿Qué hacer cuando no obedece?

Tu hijo es capaz de inventarse mil y una maneras de llamar tu atención con un solo objetivo: que lo escuches. Ahora bien, ¿cómo debes reaccionar tú?

Depende de ti el pararte a descifrar lo que tu hijo está intentando decirte con su llanto, su conducta desobediente o con sus actos de rebeldía. Además, “la mejor herramienta es la palabra”, nos recuerda la pedagoga María Indiano. Los gritos, los castigos, perder los nervios… a la larga son contraproducentes, por mucho que nos desespere su actitud.

No obedece cuando tiene que hacer sus rutinas diarias

“¡Mariiiiina, a comeeeer!”. “¡Marina, hace media hora que te he dicho que recojas los juguetes!”. “Pero Marina, ¿cuántas veces quieres que te diga que te laves las manos?”. Como le pasa a la madre de Marina, ¿qué padre no ha tenido la desesperante sensación de hablar solo o de tener un hijo sordo? Aunque no sea un consuelo, pasa hasta en las mejores familias.

¿Cómo solucionar el conflicto?

Como nos recuerda la pedagoga María Indiano, “con tres o cuatro años, el niño todavía es pequeño y la única forma de inculcarle ciertos hábitos es dar ejemplo. Aprende de lo que ve. Por eso, ten paciencia y en vez de pedirle siete veces que se lave las manos, es mejor acompañarlo al baño y hacerlo con él, todos los días antes de comer. “Estas edades, todavía tenemos que ser reiterativos y desempeñar con ellos las rutinas que queremos enseñarles”, añade la pedagoga. Por su parte, Diana Sánchez, presidenta de la Asociación de Psicología Perinatal, apunta que “son hábitos que irá adquiriendo si hacemos de ello un juego y no lo convertimos en un momento de castigo o tensión”. Por ejemplo, aconseja jugar a recoger cantando, que en la habitación haya siempre un lugar identificado para guardar cada cosa… Con lavarse las manos u otros rituales de higiene, “pasa igual, si conseguimos que sea un momento divertido, será más fácil que lo hagan sin problemas”, afirma.

Resumiendo: la más importante que debemos tener en cuenta ante un niño o niña desobediente es que tenemos que armarnos de paciencia, dar ejemplo, utilizar la comunicación y ser conscientes de que los gritos o los castigos no son beneficiosos a la larga. Es fácil perder los nervios, pero debemos pensar que si queremos que modifique su conducta debemos ser reiterativos y hacer que vayan aprendiendo hábitos y rutinas poco a poco.

El otro truco más eficaz es tratar de hacer que esos hábitos o tareas que los peques deben hacer les resulten amenas, entretenidas o divertidas, de este modo, lo harán como un juego y lo irán interiorizando. 

Por ejemplo, la experta en educación y comunicación a través del juego y de la gamificación Imma Marín, defiende que "no hay aprendizaje sin juego, no hay otra forma de aprender",por eso, considera que todo debe ser gratificante, pero que no por eso implica que no requiera esfuerzo. En esta línea, si queremos que los peques aprendan hábitos y responsabilidades debemos ir haciendo que se familiaricen con ello de manera que les resulte entretenido. 

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