Educación

¡Este niño es un trasto!

Como en casi todas las situaciones que se nos presentan como difíciles, encontrando la causa daremos con la solución.

¡Este niño es un trasto!

A veces dejamos que los niños salgan con la suya por no pelear; en otras ocasiones lo hacemos porque tenemos prisa o porque no queremos que otros padres nos vean como unos ogros; y también están las situaciones en las que padres, abuelos, profesores y demás educadores del niño tienen normas contradictorias entre sí. Cada uno de estos tres escenarios conlleva a una misma reacción por parte de los niños: que en casa se porten de un modo muy distinto a como lo hacen fuera. La estrategia con la que poner fin a esos malos comportamientos pasa por:

Cuando solo se porta mal en el colegio

Lo más importante es comunicarse de forma activa y continua con sus profesores, solicitando tutorías, para consensuar y aunar esfuerzos en la misma dirección, haciendo que coincidan nuestros modelos educativos. Pero también tendremos que hablar con nuestro hijo y explicarle cuál es el comportamiento que esperamos de él tanto dentro como fuera de casa. Reforzar cualquier avance por pequeño que sea (un día sin que la profesora le llame la atención, por ejemplo) siempre es buena idea. Incluso podemos premiar y teatralizar los acercamientos a nuestro objetivo. Y al contrario: ante conductas inadecuadas podemos retirar por tiempos sus premios - si le dejamos ver la tele 20 minutos, podemos acortar su “premio” permitiéndole ver sólo 10 minutos-.

Cuando somos los padres los que nos comportamos de diferente manera con él dentro y fuera de casa

Habrá que armarse de paciencia y ordenar nuestras prioridades. Si es más importante ser coherentes que llegar puntuales al cumpleaños de su primo, habrá que dedicarle el tiempo que haga falta a mantener las normas también fuera de casa. Lo mismo ocurre con el qué dirán: olvidarnos de él y poner los mismos límites dentro y fuera de casa nunca es mala idea.

Si los abuelos, los tíos, la cuidadora y los padres tenemos distintos criterios

En la causa del problema está la solución: en este caso no queda otra opción que dejar claro a todos los educadores de nuestro hijo qué normas es imprescindible que siga, de forma que no sean contradictorias unas con otras.

 

Asesor: Luis Lebrusán, psicólogo especializado en Infantil del Centro de Psicología Aplicada Aprende Más.

 

 

Etiquetas: rabietas

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