Vida en familia

¡Prohibido comparar!

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De poco sirve decir que se quiere igual a los hijos y repetir constantemente a uno de ellos: “Mira qué bien se porta tu hermano”.

¡Prohibido comparar!

Los padres no somos muy conscientes de que nuestros hijos no ven tanto nuestro cariño hacia ellos como las conductas que tenemos con ellos. Por eso sirve de poco decir que se quiere igual a los dos hermanos pero repetir constantemente a uno de ellos: “Mira qué bien se porta tu hermano”; “Tu hermano nunca respondería eso”... Al comparar, los menos “perfectos” acabarán creyendo que solo se les aceptaría si se parecieran a su hermano. Además, la consecuencia natural de un favoritismo evidente son los celos y el resentimiento hacia ese hermano preferido por papá y mamá.

¿La razón? Que los celos no dejan de ser el temor a perder algo que consideras tuyo y si nuestros hijos son conscientes de que tenemos predilección por uno de sus hermanos, estamos fomentando esos celos inconscientemente. Pero quizá la peor consecuencia de no controlar nuestras predilecciones es que podemos estar favoreciendo que desarrollen una baja autoestima porque al creer que se los quiere menos, piensan que no son tan buenos hijos como deberían. “Por eso es tan importante darse cuenta de que tenemos predilecciones, que además es algo completamente natural de lo que no hay que avergonzarse. Siendo conscientes de ellas podemos ponerles remedio”, asegura Carlos Pajuelo.

Detecta si tienes un favorito

Puede que sí tengamos un ojito derecho si nos vemos reflejados en alguna de estas situaciones.

  • Hablas a tus amigos de todos tus hijos, pero sobre todo de uno de ellos.
  • Cuando te preguntan por tus hijos, resaltas en primer lugar los logros de uno de ellos (siempre los del mismo).
  • Aunque estás encantada con todos tus hijos, disfrutas en especial de la compañía de uno de ellos.
  • Te preocupas y estás ahí para todos, pero piensas que uno de tus hijos te necesita más que el resto aunque, objetivamente, no sea cierto. Para ti ese siempre será tu “niño”, aunque sólo sea un año menor que su hermano o ni siquiera sea el hijo pequeño.

Asesorado por Carlos Pajuelo, psicólogo autor del blog Escuela de padres, director del equipo de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura y profesor asociado del Departamento de Psicología y Antropología de la Universidad de Extremadura.

 

Etiquetas: celos hermanos, consejos para padres, educación, hermanos, padres

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