Conflictos entre hermanos

4 ideas para gestionar las peleas entre hermanos

Aunque es totalmente normal que los hermanos se peleen entre ellos, en ocasiones es posible que sus padres no sepan muy bien cómo gestionarlo ni qué hacer. Te ayudamos a saber un poco más sobre ello.

Es algo habitual que los hermanos discutan por cuestiones simples, ya sea por quién usa un juguete o quién tiene el mando del televisor. Para ellos, cualquier excusa es buena para pelearse. Sin embargo, para los padres las peleas frecuentes pueden ser agotadoras y estresantes.

Al principio, los conflictos pueden ser leves y menos frecuentes, porque son más pequeños. Sin embargo, con el paso del tiempo suelen intensificarse y ser más fuertes, sobre todo a partir de los 5 años.

¿Por qué mis hijos se pelean tanto entre ellos?

Cómo podemos gestionar las peleas entre hermanos
Foto: Istock

En muchas ocasiones el motivo principal de la pelea son los celos entre hermanos. También a menudo los conflictos surgen debido a la competitividad, cuando quieren llamar la atención de los padres, o simplemente, porque aún son pequeños y carecen de las habilidades necesarias para resolver los conflictos o problemas de la convivencia sin usar la violencia física o verbal.

Las peleas entre hermanos son normales y en el fondo son un ejercicio de aprendizaje. Cuando dos hermanos tienen una pelea, ambos deben aprender a gestionar ese conflicto. Además, son momentos ideales para aprender a regular sus emociones, ponerse en el lugar del otro (empatía), pedir perdón y recordar que toda conducta tiene sus consecuencias.

Si gestionamos adecuadamente las peleas entre hermanos se convertirán en una oportunidad de aprendizaje.

¿Qué puedo hacer para gestionar las peleas entre hermanos?

Ante las peleas que tienen tus hijos entre ellos es posible que te surjan muchas dudas y te preguntes: ¿Es bueno intervenir? ¿Cuándo debería intervenir? ¿Cómo debería intervenir en sus peleas? ¿Podría prevenir que se pelearan?

A continuación, tienes 4 ideas que te ayudarán a sentir mayor seguridad y gestionar mejor las peleas que tus hijos tienen entre ellos:

1. Espera antes de intervenir

Es preferible que seas paciente y que no intervengas enseguida que veas el conflicto. Dales un poco de tiempo y la oportunidad de gestionar ellos mismos el conflicto, de negociar y resolverlo. En realidad, las peleas son el momento idóneo para entrenar su capacidad de resolución de conflictos y sus habilidades sociales. Sé que a veces resulta realmente difícil no inmiscuirnos, pero imagínate que tú estás discutiendo con alguien y una tercera persona interviene: ¿Cómo te sentirías? ¿Qué emociones te provocaría? ¿Crees que mejoraría o empeoraría la situación?

2. Si se pegan o se insultan, debes intervenir

Si ves que no se respetan las normas mínimas de convivencia y se agreden de forma verbal o física, es momento de intervenir. Ante todo, debes mantener la calma y actuar de manera segura y tranquila. De esta manera, ellos percibirán un modelo de actuación diferente, sin gritos ni agresividad, y poco a poco aprenderán a resolver sus conflictos de manera más asertiva.

Tu intervención para gestionar sus peleas debe tener el objetivo de frenarlos o separarlos y recordarles la norma de no pegarse ni insultarse. Puedes ordenarles que vayan cada uno a zonas distintas de la casa, alejadas una de la otra, por ejemplo. La distancia física permite al niño sosegarse y “salir un momento de la situación”. Sin embargo, a otros les enardece aún más. Ten en cuenta que no hay recetas exactas y que tú eres quién mejor conoce a tus hijos. No obstante, puedes probar distintas soluciones y ver cuál te funciona mejor.

A menudo suele ocurrir que al poco tiempo de estar separados ya se han calmado, incluso se han olvidado del conflicto, y están deseando volver a jugar juntos.

Consejos útiles para evitar las peleas entre hermanos
Foto: Istock

3. Es mejor prevenir que intervenir

Intenta enseñar a tus hijos a expresar sus emociones de manera asertiva, sin molestar al otro, y a crear situaciones agradables donde compartir y unir sus fuerzas con un objetivo común. De este modo les estarás ayudando a desarrollar un vínculo fuerte entre ellos, como hermanos que son, y a prevenir que se peleen con tanta frecuencia.

En este caso hablamos de valores: si en casa fomentamos el diálogo, el respeto, la colaboración y la cooperación, seguro que poco a poco interiorizarán esas normas y actuarán según el modelo que vean en nosotros. Pero no debemos olvidar que son pequeños, inmaduros, y que esto llevará tiempo.

4. Aprovecha para educar

Una vez se hayan calmado, conviene que les hagas reflexionar sobre su conducta y sobre cómo se han sentido. No se trata de buscar culpables, sino de animarlos a analizar qué ha sucedido, por qué y qué pueden hacer en el futuro para que no se vuelva a repetir.

Y lo que es más importante: ayudarles a encontrar soluciones al problema que ha generado la discusión. A los niños les encanta que se les tenga en cuenta, se les pregunte y se les anime a proponer soluciones. Reencuadra la situación para ellos y anímales:

“Parece que el motivo de vuestra pelea es que ambos queríais elegir el programa en la televisión. Esto es algo que se repite a menudo. ¿Se os ocurre alguna manera de que dejemos de discutir por qué ver en la tele? Proponed ideas… a mí por ejemplo se me ocurre que cada día de la semana elija uno.”

No olvides ver los conflictos y problemas como oportunidades de aprendizaje, y como algo completamente normal. Ellos solo son niños haciendo lo que pueden con los recursos que tienen.

Úrsula Perona

Úrsula Perona

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión. Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

Continúa leyendo