Educación y familia

5 consejos sobre la paga

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¿Le dais un dinero a vuestros hijos para que vayan “haciendo hucha”? Primer consejo: libertad para gastar, pero con cierto control parental.

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paga

Si das la paga a tu hijo, es recomendable que el niño tenga libertad en cuanto al gasto de ese dinero, aunque previamente conviene establecer (con respeto a sus compras) unas normas relativas a la salud, la seguridad y la edad del niño. Por ejemplo, no podrá comprar cuatro bollos para merendar ni objetos peligrosos como navajitas o mecheros. Tampoco podrá gastar su dinero en cosas para chavales más mayores (ciertas revistas, maquillaje…). Salvo estas excepciones, lo deseable es que empleen su paga como quieran, aunque no nos gusten sus decisiones o nos echemos las manos a la cabeza cuando nos dicen que han gastado todo lo que habían ahorrado en algo que sabemos que no necesitan. Además, ten en cuenta estos otros consejos sobre la paga:

1. ¿Cuánto dinero le damos?

En cuanto a la cantidad, tendremos que valorar qué cosas nos pide habitualmente, las actividades que realiza, sus aficiones, el tiempo que pasa fuera de casa o la estación del año (por ejemplo, si es verano, se está más al aire libre y apetecen más los helados y los refrescos); también es importante saber qué asignación reciben sus amigos, para no estar ni muy por encima ni muy por debajo.

2. Primero una paga semanal y luego mensual

En un inicio,  lo más común es que la paga sea semanal y a medida que el niño crece, espaciar el tiempo hasta darle un dinero mensual. Cuanto más pase entre una asignación y otra, más control será necesario por parte del niño. Así, si le damos una cantidad semanal y aún es incapaz de administrarse, lo más probable es que acumule frustración y, lo que es peor, un montón de cosas que no necesita.

3. ¡No es tan fácil como parece!

La inexperiencia, unida al bombardeo de productos de consumo y los comentarios de los amigos (“Hay una tienda al lado de mi casa con unos pendientes chulísimos, dile a tu madre que te lleve”), hace que no siempre sea fácil gastarse los ahorrillos con cabeza. Al revés, lo más habitual es que, en ausencia de un objetivo concreto (ahorrar para un peluche que lleva meses deseando), la paga se gaste de forma impulsiva.

Por otro lado, su destreza a la hora de llevar las cuentas no es perfecta. Aún se lían con el cambio, las cantidades elevadas se les escapan y no siempre saben dónde ponen las cosas (¿alguien ha visto mi monedero? ¡no lo encuentro!). Por todo ello, debemos tener paciencia y no pretender que hagan un uso ni maduro ni moderado desde el principio. Están aprendiendo y, poco a poco, mostrarán su faceta más responsable.

4. Sobre todo al principio, será necesaria una buena dosis de paciencia

Tolerar sus deslices y su falta de previsión (“Mami, no sé como lo he hecho, pero ya no me queda nada de lo que me disteis”) y, si fuera necesario, ofrecerle un pequeño préstamo (sin dejar que llegue a estar endeudado hasta las pestañas, claro) que habrá de devolvernos en un plazo determinado.

5. ¿Lo importante? que aprendan de sus errores

Nuestra misión es señalarles –con cariño– sus equivocaciones (“¿Sabes lo que me acabo de encontrar tirado en un rincón detrás del sofá? Ese muñequito que te costó tanto  dinero y que te parecía tan importante la semana pasada”) y darles herramientas para mejorar sin decidir por él.

Etiquetas: consejos para padres, economía familiar, educación, familia, hijo

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