Inicios en matemáticas

Actividades para aprender cálculo

Lo divertido de las matemáticas en casa es que se pueden poner en práctica con cualquier situación o elemento que exista en el contexto de los niños, y además pueden integrarse las actividades dentro de otras con un objetivo ajeno al del cálculo, por ejemplo manualidades, para hacerlas mucho más amenas.

Niños con un ábaco
Niños con un ábaco (Foto: depositphotos)

Puestos a etiquetar a nuestros hijos, solemos hacerlo hasta con la supuesta vocación que muestran desde pequeños. “Fulanita es más de letras, los números le aburren”, es una frase que se pronuncia miles de veces en distintos contextos cada día. También la contraria, por supuesto. Y lo malo no es esto, porque al fin y al cabo los niños, como los adultos tienen los suyos, definen relativamente pronto sus gustos, aunque en ningún caso son inamovibles. Lo pero es que los adultos, en demasiadas ocasiones, nos dejamos influenciar por esas etiquetas en exceso, fomentando que los peques desarrollen actividades en casa solo de lo que, supuestamente, les gusta más, cuando lo suyo es tratar de revertir la situación con aquellas actividades que a priori les cuesten más. ¿Cómo? Pensando o simplemente recopilando actividades atractivas. Un ejemplo es el cálculo, que no gusta a todos los niños. 

Hasta los siete u ocho años los peques no tienen establecidos conceptos que les acompañarán diariamente el resto de su vida como son la suma o la resta, entre otros conceptos matemáticos. Sin embargo, como pasa con cualquier especialidad de origen académico, el acercamiento al mundo operacional se hace desde edades muy tempranas, sobre todo a partir del primer año del segundo ciclo de educación infantil, de ahí que se puedan adaptar ejercicios para reforzar el aprendizaje de cálculo en casa desde muy pronto. 

A golpe de clic

Dentro de las actividades clásicas de cálculo, que al fin y al cabo suele ser material escolar adaptado para utilizarlo en un contexto extraescolar, se pueden encontrar recursos gratuitos en internet, como es el caso de estos cuatro ejemplos: un generador de ejercicios personalizables en función de las necesidades del niño; una app gratuita muy completa como Todomath, una web repleta de juegos que en realidad son ejercicios para poner en práctica las tablas de multiplicar; y cuadernillos de toda la vida en formato digital compartidos de forma gratuita por el completísimo blog especializado en educación aulapt.org.

Pero si quieres desarrollar actividades realmente originales, puedes tirar de imaginación y, sobre todo, de observación, porque dentro de lo que te rodea, las operaciones matemáticas están presentes en muchísimos ejemplos. 

Utiliza la lectura

Cuando los niños son pequeños, es clave aprovechar actividades como la lectura para potenciar de forma complementaria el cálculo. Por ejemplo, con el cuento de Los Tres Cerditos se puede hacer muy bien. En realidad, casi cualquier excusa es buena para trabajar conceptos como las agrupaciones, cantidades o números. Prácticamente cualquier juego formado por distintos elementos permite potenciar el desarrollo de dichos conceptos de forma sencilla. Las ideas te fluirán a chorros en cuanto prestes abras la mente para inspirarte en tu propia cotidianidad. 

Apóyate en manualidades

Una forma que siempre funciona a la hora de trabajar materias, y más todavía cuando no le resulten atractivas al niño, es hacerlo a través de las manualidades. Preparar una cartulina con los números pintados y trabajar distintas operaciones matemáticas sobre ellos es un ejemplo sencillo. Otros materiales reutilizables en el hogar son los envases de yogur y similares, lápices de colores, pasta sin cocer, legumbres siempre y cuando no haya riesgo de que puedan manipularse de alguna forma peligrosa -que se los trague si hay un niño muy pequeño en casa, por ejemplo-, lápices de colores, palos, piedras e incluso hojas secas que se recojan en un paseo previo. 

Aprovecha los juegos

A partir de aquí, dependiendo de la edad del niño, podrás planear unas actividades u otras. A los 3 años, estimularle para que haga acciones sencillas -para ellos son difíciles- como agrupar objetos de dos en dos, separarlos en piezas individuales y a medida que lo domine, ampliar la dificultad con más objetos. También es un buen truco aprovechar juegos como el de los supermercados y todo lo que tenga que ver con compras para que se vayan familiarizando con los números. 

Un año más tarde, además de ampliar el rango de los ejercicios caseros propuestos para niños de tres, los peques ya están en disposición de contar de forma mental, con los objetos delante, los primeros números. Cada uno lleva su ritmo, pero hasta cuatro pueden hacerlo en general. 

Ejercicios acordes para cada edad

Ya en el paso de los cuatro a los cinco años son capaces de interpretar lo que tienen delante, aislar la opción en la que un número se corresponda con la imagen e incluso trabajar la grafía de los números de paso. Un ejemplo concreto es ponerles varios montoncitos del objeto que sea con distintas cantidades en cada uno y que tengan que reconocer en cuál hay la cantidad que les digáis. Este tipo de problemas apoyados por una imagen, pintada o construida, los pueden resolver con cierta solvencia a partir de esta edad. 

Poco a poco, a medida que van adquiriendo madurez y conocimientos, además de retirar el soporte físico para los problemas y proporcionarles solo el recurso mental, se pueden añadir dificultades matemáticas a dichos problemas, como pueden ser operaciones sencillas como sumas y restas primero hasta factores de mayor dificultad como lógica o la comparación. 

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