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En qué consiste el aprendizaje a través de las fortalezas en la escuela

Este es el pilar fundamental, junto a la convicción en una escuela integradora que respete el ritmo individual de cada alumno, del programa educativo del colegio Areteia de Madrid, referente en la capital.

Desde la infancia, la autoestima juega un papel fundamental en el desarrollo de los niños, y esto depende en gran medida de una educación en valores que incida en las fortalezas personales, haciendo ver al menor el potencial que conlleva desarrollarlas. 

En el colegio Areteia, el aprendizaje a través de las fortalezas es el pilar fundamental sobre el que se sostiene su programa educativo. “Reconocer, y hablar de las fortalezas puede ayudar a los niños a avanzar y a mejorar desde sus puntos comunes, fuertes y seguros. El aprendizaje desde el “sí puedo” refuerza su autoestima y sus ganas de superarse”, explican desde el colegio madrileño, cuya profesora de Primaria, Ana Permuy, añade al respecto que “sin motivación, sin que los niños crean que pueden hacerlo, el aprendizaje es menos fructuoso”. 

Cuando se habla de fortalezas en un niño, estas no tienen que ser siempre de la misma naturaleza. De hecho, “se buscan espacios de afinidad en algunas actividades, pero no siempre es lo más interesante”, indica Permuy. “Por ejemplo, es bueno que cada uno destaque en algo, y así es más productivo para el grupo, uno puede dibujar muy bien, otro puede tener muy buenas ideas, otro sin embargo destacar por tener mejor caligrafía, etc. En grupo cada uno aporta lo que puede, y eso hace que al final la actividad sea productiva para cada uno de ellos”, explica la profesora de Primaria del colegio Areteia. 

A modo de referencia para los progenitores que se preguntan en qué consiste exactamente eso de las “fortalezas”, el colegio Areteia cita hasta seis ejemplos distintos en función de su tipología: de carácter, “cuando decimos que nuestro hijo es honesto, protector, amable, empático, servicial”; sociales, entre las que se encuentran virtudes como el compartir, el respeto de los turnos y o ser un buen oyente; del lenguaje, que “se dan cuando el niño utiliza las palabras adecuadas para expresar sus necesidades”; de alfabetización, como por ejemplo, que pueda hacer rimas o pronunciar palabras que desconoce; de matemáticas y de lógica, propias de alumnos que tienen un sentido numérico sólido, recuerdan datos matemáticos y utilizan conceptos matemáticos en la vida diaria; y fortalezas para el estudio, “tales como entiende y establece metas, y puede hacer planes con antelación, prueba diferentes enfoques, aprende de los errores y soluciona problemas”, detallan desde el colegio Areteia.

Escuela integradora

Es el profesorado del centro educativo quien, a través de una educación en valores basada en el aprendizaje a partir de las fortalezas y en una escuela integradora, que parte de la convicción de que cada alumno rinde a distinto ritmo de aprendizaje, diseña y desarrolla toda la actividad pedagógica en el aula para acompañar al alumnado a lo largo de un camino que le permite alcanza las tres metas finales del proyecto educativo del colegio madrileño: “aprender a hacer, aprender a aprender y aprender a ser”. 

Ana Permuy incide en la relación directa que existe entre aprendizaje exitoso y motivación en el alumno: “Las metodologías activas son fundamentales, hoy por hoy, en todo tipo de “aprendizajes”, afirma, y pone en valor “Todo aquello que haga que el niño no se sienta como un objeto pasivo, incluso dejarle participar en proyectar ideas que puedan beneficiar a los otros”. Para la profesora de Primaria del colegio Areteia, “el reto para los docentes es buscar aquellas que creemos que se puedan ajustar a nuestros alumnos, y sacar de ahí, el máximo rendimiento posible”, concluye. 

Para detectar dichas metodologías activas, cada profesor del colegio “tiene la función de seleccionar, jerarquizar y contextualizar, dependiendo de las características del grupo: edad, circunstancias, variables afectivas, etcétera, y el tutor es el profesor que se preocupa de esta transmisión con su grupo”, exponen desde el centro docente, pionero en educación a la diversidad y perteneciente a Globeducate, grupo de referencia en el sector de la educación a nivel mundial. 

Esta manera de entender la educación ofrece múltiples beneficios a los estudiantes. Por un lado, facilita que los alumnos con dificultades de aprendizaje se desarrollen y evolucionen a lo largo de la etapa escolar, algo que depende en gran medida de la apuesta del centro educativo en el que estudien por la escuela integradora, firme y absolutamente comprometida en el caso del colegio Areteia

Y, por otro lado, todos los alumnos del centro sin excepción, potencian múltiples capacidades a través del aprendizaje basado en las fortalezas individuales. La profesora Permuy señala, entre otros, “la creatividad, las habilidades sociales, asumir ciertos roles en el aprendizaje y saber gestionarlo, capacidad de síntesis, e infinidad de valores como el respeto, tolerancia o colaboración”.