En el colegio

Asamblea en educación infantil: qué es y qué beneficios tiene

De un tiempo a esta parte se ha convertido en un espacio esencial al comienzo de las clases de educación infantil; te contamos por qué.

Foto: iStock
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Cuando los niños escolarizados en educación infantil les cuentan a sus abuelos y tíos (sin hijos pequeños) que empiezan sus clases con la “Asamblea”, estos se quedan muy sorprendidos, tanto que suelen repreguntar sobre ello a los peques para que les cuenten en qué consiste y qué es lo que hacen en ese espacio.

De un tiempo a esta parte, la asamblea se ha convertido en santo y seña de las clases de educación infantil en la mayoría de centros educativos donde se imparte esta etapa inicial de la educación porque el consenso entre los docentes sobre sus beneficios y su utilidad es amplio. 

Qué es y cómo se hace

La asamblea es lo que su propio nombre indica: una reunión que se hace siempre en el mismo espacio del aula (rara vez varía, quizá en el exterior cuando el tiempo lo permite, pero no es lo habitual) en la que el alumnado se dispone sentado en círculo, incluyendo al docente también, que es quien dirige el conjunto de actividades cotidianas que se llevan a cabo en el tiempo dedicado a la asamblea. 

Dependiendo del maestro, del centro y de la edad -no es lo mismo los peques de 3 años que los de 5-, las actividades pueden variar, pero por lo general el esquema se repite mucho en cada edad y en cada clase porque la idea es que los niños reconozcan esta iniciativa como el espacio común en el que todos arrancan la jornada, ya que siempre se hace al llegar a clase.

Se trata de una rutina en la que se trabajan la mayoría de las competencias básicas de la educación infantil, desde la lingüística -los peques hablan mucho tanto para repasar conceptos como para expresas sus necesidades y sus sentimientos- hasta la social y ciudadana, pasando por otras de índole educativa como la matemática o la cultural y artística. 

Por qué es buena su práctica

La asamblea es muy efectiva para fortalecer los lazos emocionales y afectivos en el alumnado, no solo con el profesor o profesora, sino sobre todo entre ellos porque se les invita a participar -facilita la autonomía y la iniciativa personal- de forma amena y divertida, con naturalidad, siempre respetando el turno del compañero. De hecho, esta es una manera de trabajar aspectos como el respeto por los demás y las normas básicas de convivencia porque es un espacio que se rige por ellas para que todo el mundo pueda participar. 

Además, se aprovecha para reforzar aspectos académicos; a través del juego o de actividades amenas que sean didácticas, los niños y niñas repasan conceptos o cuestiones trabajadas en clase en días anteriores. Y para muchos profes es una herramienta que utilizan también para estructurar la jornada lectiva de forma que los niños sepan qué es lo que van a hacer a lo largo del día.

Dependiendo de la edad del alumnado y de la dinámica del cole, en la asamblea de educación infantil se hacen tareas como ponerse el baby, cantar canciones para darse todos los compañeros y compañeras los buenos días, nombrar al encargado del día, pasar lista de manera original, compartir -quien lo desee-, qué ha hecho el día anterior o el fin de semana, leer un cuento, aprender conceptos como el tiempo aprovechando lo que haga ese día, repasar las actividades de día y trabajar los conceptos que en ese momento se estén potenciando en clase a través de distintas actividades que fomentan la participación de los peques por turnos de palabra.

Por lo tanto, como ves, la asamblea es una rutina esencial en la dinámica de la etapa de educación infantil por su impacto positivo en los peques de forma individual y también en el colectivo. Sirve para conseguir tanto objetivos del grupo a nivel social como desde el punto de vista educativo. 

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