Estudio en casa

Así puedes ayudar a tu hijo con los deberes

Si a este nuevo reto al que nos estamos enfrentando como familia, le ponemos una actitud positiva, podemos sacar de él numerosos aprendizajes. Sobre todo, en lo que acontece a la tarea de estudiar desde casa. ¿Sabes cómo puedes ayudar a tus hijos?

deberes
Fuente: Istock

Estamos viviendo una situación que realmente es un reto para demostrar nuestra capacidad de adaptación. Y en este reto, nuestra actitud puede marcar la diferencia entre la motivación y el agobio. Lo cierto es que con una actitud positiva podemos transformar la situación de “cole en casa” en una oportunidad para desarrollar aprendizajes que nos serán útiles durante toda la vida. Para ello, es esencial la organización y la gestión emocional.

Organización de las tareas escolares

  • Organiza junto a tu hijo el espacio en el que trabajará. Éste debe ser adecuado a su edad, con el material a su alcance y con estímulos que le motiven pero no le distraigan.
  • Haced juntos una rutina visual, es decir una representación con dibujos o pequeñas frases, que le vayan indicando qué es lo que tiene que hacer.
  • Antes de empezar a trabajar repasad las tareas y el plan del día.
  • Inventad señales cómplices de ánimo. Muchas veces, es bueno trabajar en la misma habitación  para poder mantener el contacto visual. El  niño se sentirá atendido, aunque vosotros también estéis trabajando.
  • Al final del día dedicad un tiempo a repasar todo lo que ha sido capaz de hacer por sí solo, focalizando en lo conseguido y en el proceso, no en el resultado.

Cuida el vínculo afectivo

Paciencia

Tener que trabajar y además que tus hijos estén por casa peleando, gritando, diciendo que se aburren... requiere de una gran paciencia. Y esto no es fácil, porque la situación es nueva y estresante para todos, para los niños y para los adultos. Los cambios en nuestra rutina, la preocupación, las nuevas demandas y la incertidumbre van mermando poquito a poco nuestras reservas de paciencia. 

A pesar de esto no podemos olvidar que los padres somos el modelo en el que se fijan nuestros hijos y que va a suponer el primer regulador de sus emociones. Si nosotros estamos tranquilos y serenos, posiblemente les ayudemos mejor. Si nuestra paciencia no está en su mejor momento, nunca es tarde para pedir disculpas

Los niños os necesitan, pero vosotros también necesitáis vuestro momento de desconexión. Cuidaros os ayudará a cuidarles

La rutina y los hábitos ayudan mucho con la paciencia. Así, el niño aprende y sabe qué es lo que tiene que hacer y cuando va a tener su momento de atención. Podéis hacer un planificador general que os ayude a todos.

A la hora de dedicarles nuestra atención exclusiva es importante cumplir con las promesas hechas, así reforzaremos lo importante que es esperar y esforzarse para conseguir algo. 

Empatía

Los niños todavía están aprendiendo a gestionar sus emociones. Los cambios en sus rutinas hacen que sus emociones se desborden y es posible que estén más inquietos, irritables y tengan problemas para dormir. Necesitan que nos pongamos en su lugar, que les escuchemos olvidándonos del móvil y las noticias, sintiendo nuestro apoyo, comprensión y amor incondicional. Es importante que se sientan acompañados en sus emociones, frustraciones y miedos, que sepan que a veces a nosotros también nos pasa esto y que estamos juntos para ayudarnos. 

Utilizar el sentido del humor

No soluciona los problemas pero nos prepara para afrontarlos de una mejor manera, con la mente más despejada y clara. Podéis dedicar un ratito antes de dormir para recordar qué os hizo sonreír ese día.

Lo más importante es saber que esto va a pasar y que nos quedará el recuerdo de lo que hemos hecho, de lo que hemos conseguido, de que hemos sido capaces de afrontar las dificultades juntos.

 

Artículo elaborado por Esther Herranz, directora del departamento de orientación del Colegio Alameda de Osuna

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