Educación y desarrollo

Ayudar a tu hijo no le hace menos autónomo

Al contrario, no hay mejor forma de conseguir que tu hijo/a sea más autónomo que ayudarlo. Te explicamos por qué.

En más de una ocasión me he encontrado con esta creencia en algunos padres y también docentes: “ya es mayor, tiene que hacerlo sola porque si le haces todo no será autónoma”. O esta otra que la he sacado de los comentarios de la cuenta de Instagram (@padresforma2): “pienso que si la ayudo no le estoy haciendo un favor porque así nunca sabrá hacer las cosas sola...”. Y creo que aquí hay varios errores de base que quiero desgranar.

Ayudar no es hacerles todo, es ayudarles a iniciar una acción

Ayudar al niño y autonomía
Foto: Istock

En las mañanas, sobre todo, muchos padres tienen problemas para lograr llegar puntuales a la escuela, los hijos menores de 6-8 años no tienen la autonomía que nos gustaría, cuesta que se levanten, que se vistan, que desayunen y depende del temperamento de cada niño y de cómo vivamos la rutina nosotras, pueden saltar chispas un día sí y otro también.

Creo importante decir que muchos de esos conflictos se podrían evitar si priorizamos el vínculo afectivo y no tanto la autonomía, si en el fin de semana se viste sin problema y entre semana le cuesta más, podemos decir que ya es autónomo, con lo cual no es algo que debamos perseguir.

Sin embargo, no es lo mismo despertarse sin reloj y tener la motivación de salir a la calle a jugar el sábado, que despertarse entre semana a las 7:00, experimentar pereza, desgana, cambios de temperatura, desayunar con inapetencia y todo deprisa y corriendo porque llegamos tarde.

En estos casos si decidimos vestirle, no es porque no pueda o no sepa, sino porque entendemos que cualquier acción requiere de una emoción que mueve, activa o motiva, y desde luego ni la pereza ni la desgana tienen esa energía. Lo único que puede compensar un poco esa carencia es la voluntad y los hábitos adquiridos, pero por edad es posible que no se hayan desarrollado del todo. 

¿Qué nos queda? Entender que si le ayudo no lo estoy malcriando, ni consintiendo, ni perjudicando, ni hacerlo ahora está relacionado al comportamiento que tendrá con quince años, porque si puedes y quieres, tu ayuda le muestra que cuando más le cuesta hacer las cosas, cuenta con tu apoyo y no con tu reproche.

Si le puedes ayudar, no le niegues tu ayuda para enseñarle a ser autónomo

Ayudarles por la mañana o en cualquier otro momento del día no es hacerles todo, sino “darles algo con lo que pueda empezar, activarse o despertarse”. Puede ser acercarle el pantalón, puede ser ponerle la camiseta, puede ser echarle leche en el vaso, puede ser ponerle pasta en el cepillo… cualquier pequeña acción es suficiente para impulsarles a actuar.

Necesitan ayuda para sentirse mejor, lograr desperezarse y desde ahí activar su voluntad. El dominio propio es una actitud que nos permite decidir hacer lo contrario que deseamos hacer por el bien que sabemos que nos puede aportar, como por ejemplo, decidir ponernos a estudiar no porque nos apetezca hacerlo sino porque queremos aprobar un examen y no hacer la recuperación.

Cómo ayudar al niño para que sea más autónomo
Foto: Istock

Si quieres que las mañanas vayan mejor, prioriza el vínculo afectivo, vuestra relación por encima de todo, llegar puntuales a clase es importante, pero a veces es preferible llegar tarde que salir enfadados, sin hablarnos ni darnos un abrazo como otras mañanas. Nuestro objetivo será intentar vivir mejor la rutina de la mañana, salir con margen para hacer una bonita despedida antes de entrar a clase a buena hora.

¿Hoy no habéis tenido una buena entrada al cole? Confía en que todo mejorará con el tiempo, piensa en cómo ha empezado el día, a veces rebobinando encontramos respuestas, por ejemplo hay familias que les ayuda tener la ropa preparada el día anterior y otras que ya tienen la experiencia de que eso no les sirve de mucho  porque cada mañana quiere cambiar el modelo. Hay niños que no se quieren levantar cuando les llamas y otros que abren los ojos a las 5:00 y ya no quieren dormir más, en estos casos habrá que aplicar la empatía de otra manera e intentar no enfadarse si se pone a jugar, ni meterle prisa porque aunque le grites él tiene su propio ritmo y tampoco consigues que la cosa mejore.

La idea que más me interesa destacar es que si puedes y quieres ayudar a tu hijo, no le niegues tu ayuda por miedo a que le vayas a perjudicar porque ayudar no es hacer lo que ellos pueden ni hacerlo por ellos de forma sobreprotectora, no es restar autonomía ni impedir que tengan un sano desarrollo, más bien es poner conciencia en mis emociones, en las creencias que tengo sobre los comportamientos infantiles, revisar lo que pienso de los niños y analizar qué comentarios erróneos sobre la infancia se han implantado en mi hasta el punto de echar raíces e impedirme realmente lo que necesita mi hijo. Si le ayudo no pierde autonomía porque le doy lo que necesita, no más, pero tampoco menos.

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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