La llegada de un hermano

¡Cariño, vas a tener un hermanito! Cómo prepararnos para la llegada de un desconocido al que amamos

¿De qué forma podemos preparar a nuestro hijo para la llegada de su nuevo hermanito? ¿Es posible evitar los celos siempre?

Lo he visto varias veces, miradas de complicidad entre una mujer embarazada y otro adulto para que el hijo mayor se sienta bien ante la llegada de un hermanito, “qué poquito falta para que puedas conocer a tu hermanito, seguro que jugarás mucho con él” pero lo cierto es que cuando nazca será tan delicado que jugar es lo único que no le dejarán hacer.  A los días de nacido, cuando la mamá pasea con el carrito y se junta con la misma persona, le dicen, “ahora eres el hermano mayor, seguro que les ayudas mucho a los papás a cuidarlo” y con el tiempo cuando va creciendo y llora le dirán “déjale tu juguete a tu hermano para que no llore, luego te compro otro”.

En fin, ¿si realmente escucháramos a los hermanos mayores quizás no les diríamos nada de esto? Aunque la intención sea ayudar, hay que pensar si realmente lo hacemos.

Preparar al niño para la llegada de su hermano
Foto: Istock

Entiendo que no es fácil acertar, ¿qué le digo para que no tenga celos? o ¿cómo puedo animarle para que no tenga “pelusa”? (como algunos llaman a los celos infantiles). Quizás para encontrar la respuesta hay que cambiar la pregunta porque puede que lo que sienta el niño no sean celos, todavía no es capaz de sentir eso por un ser que no conoce, en el fondo es un desconocido que está a punto de llegar a su hogar pero todavía no se ha visto en ninguna situación donde se haya sentido “destronado”.

Sin embargo, lo que sí siente es añoranza, su madre ya no juega tanto con él tanto, está más cansada, quizás de mal humor, no siempre tiene paciencia para acompañar sus rabietas y empieza a echar de menos sentirse arropado y escuchado como hace unos meses.

Es comprensible que todos los cambios que surgen en una familia con la llegada de un nuevo ser condicionen la convivencia, pero quizás esto es lo que hay que atender y no tanto evitar unos celos que seguramente tarde en tener y que si llegan no serán ni malos ni perjudiciales, en todo caso adaptativos y necesarios para encajar la nueva situación. Recordemos que todavía no se conocen, tienen que convivir, vincularse afectivamente y conocerse poco a poco, la relación de hermanos se tiene que construir.

No tienen celos, más bien añoran la atención personalizada de antes

Pensemos cómo era antes de la llegada del hermano, nos llamaban y pocas cosas nos impedían acudir de inmediato. Generalmente los hermanos suelen nacer a los dos o tres años, con lo cual nos toca estar muy pendientes en los cuidados del primer hijo, siempre hay un adulto que atiende, cuida, responde con la mayor sensibilidad posible y de forma bastante inmediata. Esto inevitablemente tiene que cambiar, con la llegada del hermano no siempre podemos responder igual y empiezan a escuchar “espera que ya voy”, “termino de vestir de a tu hermano y te ayudo” incluso cuando hay mucha insistencia salen frases como “¿no ves que estoy ocupada?”.

Suele coincidir la llegada del hermano con el inicio de las primeras rabietas que, según la edad y el temperamento, puede que sean más o menos intensas, por lo tanto, es muy posible que sentir frustración por tener que esperar, sumado a la falta de autorregulación emocional e inmadurez cerebral, hagan que vivamos explosiones muy intensas y creamos que es debido a los celos del hermano recién nacido.

Creedme, no tiene nada contra él, ni contra la nueva situación, sino que necesita aprender a ser consciente de lo que siente y que haya un adulto de referencia sensible a su realidad dispuesto a interpretar sus comportamientos con objetividad “mi hijo no se está portando mal, se siente mal y no sabe expresarme de mejor manera lo mal que se siente” y a partir de aquí será más fácil ayudarle a asumir su rol de hermano mayor sin dejar de sentirse parte importante en la familia.

Celebramos que la familia crece

La llegada del nuevo hermanito
Foto: Istock

Recuerdo un vídeo viral que vi por Internet donde llegaba la madre del hospital con su bebé recién nacido y se lo mostraba al hermano mayor con una gran sonrisa, nadie imaginó la reacción que éste tendría, pero nada más verlo le dio un tortazo de bienvenida, su reacción fue inesperada pero ciertamente comprensible, su madre había faltado de casa varios días y cuando llega lo primero que le enseña es un bebé.

Esto también es comprensible, ella está feliz con su nueva maternidad y va presentando a su nuevo hijo a la familia, sin embargo, no ha contemplado que el hijo mayor a quién quiere ver es a su madre, a quién ha echado de menos es a ella, por lo tanto, mi recomendación para ayudar a los hijos mayores a encajar la llegada de un ser desconocido a quien acabará queriendo mucho es:

  • No le cuentes lo bueno que es tener un hermanito pequeño y todo lo que podrá hacer con él cuando nazca, como jugar, por ejemplo, porque hasta que esto suceda tendrá que pasar mucho tiempo.
  • Convertirse en el hermano mayor, no le hace mayor, no le digas que ahora tendrá que cuidar a su hermano cuando todavía no ha aprendido a cuidar de sí mismo
  • Cuando la familia crezca y llegue un nuevo ser, saluda al hijo mayor antes que presentarle al nuevo miembro de la familia
  • Y, sobre todo, no confundas los celos con la añoranza, te ha echado de menos a ti como madre, todavía no puede sentir celos por un hermano al que tiene que conocer.

Estoy segura que harás un gran acompañamiento emocional a tu hijo o hija y que tú que ahora te tienes que cuidar, pedirás ayuda cuando la necesites y te dejarás ayudar porque nos han enseñado a sentirnos bien ayudando y a no tan bien recibiendo ayuda, pero sin lugar a dudas, dejarse cuidar en la crianza es un gran acto de amor hacia tu familia.

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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