Enfados infantiles

¿Cómo ayudar a los niños a gestionar un enfado?

Cuando son pequeños, los enfados en niños son muy recurrentes. No tienen nada en contra de nosotros, solo no saben gestionar las situaciones. Así puedes ayudarlos a aprender.

Dicen los expertos en educación y en psicología infantil que la etapa de los dos y los tres años es la etapa de las rabietas por excelencia. Que los niños suelen estar muy irritables y sensibles. Que el más mínimo malentendido, o un simple ‘No’, pueden desencadenar un episodio de gritos, llantos y malas caras en ellos.

¿Cómo ayudar a los niños a gestionar un enfado?
Fuente: iStock

También dicen los profesionales de la psicología que son estas, las rabietas, una de las situaciones más difíciles a las que los padres de niños de esta edad tendrán que enfrentarse en el campo de la crianza y la educación de sus hijos. No lo dicen porque pongan en peligro su vida, ni muchísimo menos, sino porque ponen a prueba su paciencia y límites como padres.

Mientras los entendidos en la materia insisten en evitar los castigos, los gritos, las malas caras a los niños y, por supuesto, cualquier tipo de violencia hacia ellos, parece que toda la teoría se olvida cuando los padres se encuentran ante un episodio de rabietas. Ante un enfado infantil. ¿Y qué pasa entonces? Que los que aún guardan un poco de paciencia, tiran de ella para intentar comprender qué está pasando, ponerse en el lugar del menor e intentar que se pase cuanto antes. Por el contrario, los que ya han agotado todas las posibilidades, sacan su lado más animal y cometen ciertos errores.

¿Qué hacer ante el enfado de un niño?

“La forma en que los padres responden a las situaciones emocionales influye de manera significativa en el aprendizaje del niño a manejar sus propias emociones”, señalan los expertos del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Por eso, es muy importante saber cómo reaccionar:

  • No coartes el enfado ni intentes contener al niño: necesita expresar la ira que está sintiendo
  • Ponte en su lugar y entiende que no tiene nada en contra de ti, simplemente no sabe gestionar lo que está sintiendo.
  • Si el niño es mayor y tiene capacidad de comprensión, ayúdale a entender que puede admitirse estar enfadado, pero no un mal comportamiento como consecuencia de ello
  • Baja a la altura de sus ojos para hablar con él: da sentido a lo que le ha pasado, comprendiéndole y poniéndote a su altura
  • Para ayudar a gestionar ese enfado puedes proponerle actividades de relajación, como las respiraciones que te explicamos aquí, un abrazo, mimos, un beso… Pero no le fuerces
  • “Es muy importante que no respondas a su enfado con un enfado por tu parte. Recuerda que los niños imitan a las figuras más significativas para ellos”, asegura la psicóloga Patricia Conejero Arnedo en su página web
  • Intenta que el enfado no ocurra enseñándole educación emocional: existen un montón de cuentos que pueden ayudarte, como padre, a que los niños aprendan autogestión de las emociones

Si el enfado lo tiene un niño mayor…

Entonces la cosa cambia. “Si los enfados son recurrentes y los niños tienen problema para gestionarlos sin agredir física o verbalmente, es posible que necesite la intervención de un profesional en salud mental”, afirman los expertos del hospital antes mencionado.

Además de evaluarlo, hay otros consejos que los padres pueden llevar a cabo:

  • Siempre predicar con el ejemplo y no enfadarse muy a menudo delante de los niños, pues tienden a imitarnos
  • Buscar soluciones constructivas a los problemas: Ayudar al niño a encontrar el problema para ponerle, de forma conjunta, una solución y que no se vuelva a repetir. Puede suponer esfuerzo por nuestra parte y por la suya, pero aprenderán que es el camino correcto para solucionar los problemas que se encuentre en la vida
  • No permitir acciones destructivas poniendo como excusa el enfado: aunque estén enfadados, no podemos permitir que peguen, insultes, escupan u otro tipo de agresiones, aunque sea en mitad del mismo
Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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