Cómo ayudar a nuestros pequeños a dejar el chupete

Llegados los dos años aproximadamente es recomendable ir disminuyendo el uso del chupete para evitar malformaciones en el paladar, pero ¿cuál es la mejor forma de hacerlo?

El chupete, ese artificio gran amigo de padres e hijos que ha ayudado en muchos momentos de desesperación a calmar hasta las tormentas más tropicales. Ese que cuando está presente, los sueños son dulces y apacibles, que nos acompaña en los viajes en coche y se hacen más cortos y llevaderos, ese que hace que cualquier pequeña fiera se convierta en mansa en cuestión de segundos….

Sí, la despedida puede dar vértigo en un principio, es más fácil  de lo que parece teniendo en cuenta algunas ideas:

Calma

Ante todo: calma. Como padres tenemos que mostrarnos serenos y seguros. Nuestro pequeño va a dejar el chupete, pero hay que ir poco a poco. Además, no hay que olvidar que fuimos nosotros quienes le presentamos a este amigo y ahora se lo queremos arrebatar, así que hay que darles tiempo.

Empezar acotándolo para algunos momentos, como para dormir, por ejemplo “Cuando vayamos a la cama mamá te da el chupe” suele funcionar. Explicarle y recordarle los momentos en los que lo van a tener con dibujos (pictogramas) puede hacer que lo entiendan y visualicen. Y al pedirlo : “Acuérdate de que el chupete es para la cama, míralo en el picto” ( y vais a la cama donde esta el dibujo del chupete). Que no os extrañe si un día a las seis de la tarde te diga “Mami, vamos a la cama que tengo sueño”. Nuestros pequeños son inteligentes y desarrollan todo tipo de estrategias para conseguir su objetivo.

Empatizar

El reflejo de succión lo tienen desde que están en el vientre materno, y ya desde que nacen, succionar para ellos es paz, es pecho de mamá, es su olor y estar calentitos, es acurrucarnos y que nos abracen, es tranquilidad si me pongo nervioso… El chupete ha jugado un gran papel en la vida de nuestros pequeños a nivel emocional y es normal que les cueste dejarlo.

Si podemos entender cómo se sienten, será más fácil para nosotros mantenernos serenos y comprensivos, ya que no responderemos directamente a su posible irritabilidad con pesadez con enfado y conflicto, sino con comprensión y afecto.

 

Magia para despedirnos

Para irse haciendo a la idea que pronto se despedirán de su gran acompañante, es bueno ir encaminándoles en la idea. Reforzarles explicándoles que ya son mayores y no lo necesitan y decírselo también a familiares delante de él hace que se sientan importantes.

 Es una edad en la que la magia y fantasía forma parte de sus vidas, así que hacer un ritual de despedida ayuda a que recuerden ese momento y facilita que entiendan que si ya se despidieron de los chupetes no vuelvan.

 Vosotros como papás y mamás del retoño sois los máximos conocedores de sus gustos y mundos de fantasía, así que no os será difícil encontrar la forma indicada para él o ella.

 Hacer una cajita juntos decorándola y metiendo los chupetes para dárselos al Hada de los Chupetes puede ser una idea. El Hada vendrá por la noche cuando duerma y se los llevará a su país para poder dárselos a otro bebé que los necesite más tarde. Para darle las gracias por su valentía, le traerá un amiguito que le hará compañía, un osito, por ejemplo.

 También se puede recurrir al Ratoncito Pérez, a los Reyes Magos, al Árbol de los chupetes o a la historia que creéis.  Si está envuelta de magia e ilusión, los pequeños participarán encantados.

 Es importante que cuando nos despedimos, nos despidamos definitivamente. Para ello, es recomendable empezar habiendo reducido los tiempos del chupete, y elegir bien el momento vital del pequeño, que no coincida con acontecimientos estresantes para el niño/a (cambios de guardería, mudanzas, pérdida de seres queridos, nacimiento de hermanitos, divorcios o separaciones, etc.).

Apoyo emocional

El chupete ha sido su regulador emocional durante este tiempo y ahora tiene que ir aprendiendo a calmarse de otra manera, pero siempre con nuestro acompañamiento y cariño. Hay que evitar ser muy rígidos, y enseñarles que se pueden tranquilizar de otras maneras. Por las noches papá le puede leer un cuento y dormir con un osito o mantita, darle un abrazo cuando esté triste, dibujar… es importante mostrarse cercanos.

Si nosotros como adultos nos mostramos serenos, también se lo transmitiremos a los pequeños, y aunque pueden pasar un par de días necesitando el chupete, de repente un día se despiertan como si no lo hubieran conocido. Habrán dado un paso en su crecimiento, haciéndose un poquito más fuertes. Y nosotros solo podemos mostrarnos orgullosos de sus pequeños grandes logros.

 

Artículo escrito por Cristina Zárate Kindelán, psicóloga Infanto-Juvenil y Terapeuta de Familia en Psicólogos Pozuelo. Especialista en Expresión emocional, Alteraciones Graves de la Conducta y Trastornos de la Conducta Alimentaria. Licenciada en Psicología, especialidad en Psicología Clínica en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Colaboradora en la Asociación ADANER. 

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