Duelo familiar

¿Cómo ayudar a un niño a abordar la pérdida de un familiar?

Perder a un ser querido dentro de una familia puede convertirse en una situación estresante. ¿Cómo podemos abordar una situación tan dura? Y, sobre todo, ¿cómo podemos ayudar a un niño?

Preguntarse cómo abordar una situación de pérdida es algo bastante común. Pero la respuesta, por desgracia, no es fácil porque cada persona suele buscar sus propias estrategias de afrontamiento dependiendo de su personalidad.

Lo primero que tenemos que saber es que en el proceso del duelo el tiempo es un factor importante. Durante los primeros momentos la familia se puede sentir arropada por personas externas, amortiguando el impacto de la pérdida. Las personas externas con el tiempo se suelen retirar. Las personas afectadas por la pérdida se quedan entonces solas ante la dura experiencia del dolor. En ese momento se activarán respuestas para afrontar la situación que pueden ayudar a la familia o, por el contrario, que pueden perjudicar a sus miembros.

El dolor puede ser tan devastador que se puede generar una sensación de anestesia, que tiene que ver con “lo traumático” de algunos duelos. A veces la intensidad del sufrimiento es tanta que la persona no la puede soportar, por lo que su sistema nervioso toma el control desde una respuesta de supervivencia automática. Cuando esto sucede la persona sabe que ha tenido una pérdida, pero puede actuar como si no hubiera sucedido porque su sistema nervioso decide que no puede afrontarlo.

El hecho de que en una familia no se hable de la pérdida, puede ser una respuesta traumática a la situación. Este tipo de respuestas, donde se actúa como si no hubiera sucedido nada, no ayudan a poder digerir lo ocurrido. Poner en palabras las emociones y pensamientos asociados a la pérdida de un ser querido, hace que nuestro sistema nervioso pueda asimilar la situación, ordenando internamente lo sucedido.

Pautas para llevar lo mejor posible el duelo

Cuando hay una pérdida, suelen aparecer muchos conflictos familiares. Es importante, en estos casos, evitar rupturas de relaciones para no tener que vivir más sufrimiento del que por sí mismo produce el fallecimiento de un ser querido. Muchas familias establecen una especie de “tregua” para poder abordar lo sucedido y para establecer nuevas formas de relacionarse sin la persona que falta.

Algunas recomendaciones para la familia cuando han perdido a uno de los suyos serían:

  • Nombrar lo sucedido y las emociones asociadas a la pérdida produce dolor pero puede ayudar a colocar psicológicamente lo ocurrido y, a la larga, suele conducir a estar mejor que si no lo nombramos.
  • Al principio, la familia suele agruparse teniendo más comunicación como una manera de protegerse del duro golpe recibido. Compartir el dolor con otros miembros de la familia que conocían a la persona que ha fallecido puede ayudar a hacer el dolor más llevadero. El dolor no va a desaparecer porque viene con la pérdida
  • No todos los miembros de la familia van a tener las mismas necesidades. Si hay alguna persona que necesitara tener espacio para estar solo, es importante que los otros miembros de la familia le puedan dar ese espacio. No hay que obligarse a compartir cuando no se puede.
  • Los conflictos familiares anteriores a la muerte de un ser querido se pueden aplazar. Intentar llegar a un acuerdo y plantearse una “tregua” es una buena opción cuando perdemos a un ser querido. Los conflictos producen sufrimiento y la familia ya tiene bastante con la pérdida.
  • Los miembros de la familia más débiles necesitarán más protección de figuras que se sientan más fuertes respecto a la pérdida. Cuando esto sucede las personas más débiles se sienten más protegidas y las más fuertes se suelen sentir más útiles.
  • Después de una muerte, con el tiempo, la familia pasará por una reorganización de roles que, a veces, pasa por tener conflictos con otros miembros de la familia. Para abordar estos conflictos la adaptación a un medio donde el fallecido está ausente, es una pieza clave para elaborar el duelo a nivel familiar. Tener posiciones rígidas o poco flexibles suelen ser un foco de conflictos.
  • La gestión administrativa de los fallecimientos suele ser una carga pesada para los miembros de la familia más afectados. Delegar estas tareas en personas de confianza puede ser una buena opción.

Normalmente vivimos la vida como si nunca fuese a terminar. La pérdida de un ser querido es algo que podemos experimentar en algún momento de nuestras vidas. Después de trabajar con personas que han perdido a un ser querido, algunos pacientes me han planteado una interesante reflexión: si hubiera tenido más presente que había un final, no hubiera invertido tanto tiempo en conflictos familiares. La muerte de un ser querido nos cambia, es una experiencia a veces devastadora y una experiencia de la que sin duda tenemos mucho que aprender.

 

Artículo escrito por Noa Sánchez-Cabezudo, Psicoterapeuta de adultos, pareja y familia y experta en duelo y trauma en Psicólogos Pozuelo

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