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Cómo puedo ayudar a mi hijo a superar su timidez

Antes incluso de trabajar en este sentido para ponérselo más fácil al pequeño es conveniente saber que un determinado grado de timidez no tiene por qué ser algo negativo.

Niño tímido (Foto: iStock)
Niño tímido (Foto: iStock)

Ser tímido se asocia generalmente con algo negativo, y más cuando describe con ese adjetivo a un niño. Parece que ser extrovertido es la cualidad que se aplaude y la timidez aquella que se “combate”, pero lo cierto es que, siempre y cuando no llegue a un grado extremo, en cuyo caso puede llegar a convertirse en ansiedad o fobia social, no tiene por qué ser malo. Es más, son muchos los expertos los que vinculan la timidez moderada con aspectos positivos como la prudencia, la cautela y la capacidad de observar antes de actuar.

“La timidez es un término de la psicología social que se utiliza para describir el sentimiento de aprehensión, falta de confort o incomodidad que experimenta una persona cuando se aproxima a otras personas, especialmente en nuevas situaciones o con gente fuera del entorno más próximo”, explica el equipo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona en este artículo divulgativo. En el mismo, también se hace hincapié en un matiz poco conocido de la timidez: es un rasgo que puede ser característico de la personalidad pero también se puede dar solo en algunas etapas de la vida, la infancia entre ellas. 

Dependiendo de cómo sea dicha timidez, el motivo que la provoque y el grado en el que aparezca, será recomendable o no intentar ayudar al crío a superarla. Y para ello, es fundamental detectar la causa, y cómo la expresa: en clase, a la hora de socializar o comunicarse con su entorno de confianza, o con problemas de autoestima, entre otras causas. Esto no es lo mismo que tener pocos amigos, ser introvertido o mantenerse en un segundo plano a la hora de relacionarse en grandes grupos, indican desde el Hospital Sant Joan de Déu.

Los consejos, tanto desde dicho centro sanitario como en general de cualquier experto en psicología infantil porque el consenso es amplio, para ayudar al niño a que la timidez no se convierta en algo negativo para él, son los siguientes.

No obligarle a mostrarse como no quiere

Es fundamental evitar el “Hijo, saluda”, o el “Hija, venga a jugar con los demás o nos vamos a casa”, por citar dos ejemplos habituales. Si es tímido y no le sale expresarse de otra forma, la solución no es obligarle a que sea de otro modo.

Reforzar sus logros

Es muy importante felicitarte o reforzar conductas positivas para combatir la timidez que el niño exprese por voluntad propia. El refuerzo positivo es también una herramienta eficaz en este contexto.

No sobreproteger

Justo el extremo opuesto a obligarle tampoco es positivo, ya que no le ayudará nada al niño que sus padres le mantengan en una urna de cristal. En vez de evitar situaciones que puedan resultarle incómodas, conviene facilitar que se produzcan algunas en las que pueda dar pasos hacia adelante contra su timidez. 

No criticar su actitud

Hay muchos padres que en el camino a casa desde el parque, por ejemplo, reprochan a sus hijos que no hayan jugado nada con otros niños. En vez de hacer esto, lo ideal es afrontarlo desde el diálogo y la comunicación. No es lo mismo decirle “Si no juegas con tus amigos, no vamos a ir con ellos”, que invitarle a compartir contigo qué siente al respecto y por qué cree que le ha ocurrido eso.

No le cargues en sambenito

Si antes de que ni siquiera se empieza a desenvolver con otros niños ya le dices a estos o a sus padres que tu hijo es “tímido” o algo parecido y el crío lo oye, estarás echando piedras sobre su propio tejado. 

Comunicación fluida

Y no solo fluida, sino en un plano similar, de manera que el niño sienta que puede expresarse y que su opinión será tenida en cuenta. Si es un crío tímido, nada como darle la seguridad y la oportunidad de compartir aquello que necesite contar con sus padres.

Hacerle partícipe de las decisiones

Generar situaciones para que socialice es positivo, pero es mejor aún que el niño se sienta partícipe de ellas. Preguntarle qué le apetece hacer, llegar a acuerdos, dialogar en definitiva para ver si lo que tenéis pensado hacer le motiva y le apetece. Esto ayudará a que refuerce su autoestima

Dar ejemplo

Si los papás demuestran una actitud sociable y extrovertida, es más sencillo que el niño haga lo propio. Es un hecho que los adultos son un espejo para los niños, y lo es en todos los ámbitos y situaciones de la vida.

Proponle actividades que le permitan soltarse

Sin obligarle, pero que no quede por vuestra parte que el niño no prueba una actividad colectiva que puede ser de índole deportiva, por ejemplo, o cualquier disciplina creativa que le ayuda a canalizar su timidez excesiva y pueda aprender a convivir con ella, limitando sus consecuencias negativas y fortaleciendo las positivas. 

Un buen resumen para ayudar a un niño a perder la timidez es este que hacen al respecto desde el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona: “Sobre todo hay que animar a un niño tímido a ser él mismo, es decir, no se trata de “cambiar de personalidad”, sino de ganar habilidades de comunicación y relación con otras personas y a creer en uno mismo”. 

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