Consejos para combatirla

Como ayudar a niños que sufren homofobia

Con motivo de la celebración del Día Mundial de Lucha contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia el 17 de mayo, compartimos algunas de las claves para arropar a los menores que sufren este tipo de abusos.

Foto: Pexels
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El 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia y ante los indicadores que siguen reflejando este tipo de acoso como el más habitual en los centros educativos, desde Ser Padres nos hemos preguntado qué podemos hacer como padres para ayudar a todos los niños que sufren esta lacra social que desgraciadamente no está todavía cerca de erradicarse.

Apoyo permanente

Es una obviedad pero en una lista de medidas como esta que trata de ayudar a niños y adolescentes discriminados por su identidad u orientación sexual, no puede ser otra la primera medida. Estas personas necesitan apoyo afectivo y moral, tener cerca y con ellos en todo momento a sus referentes adultos, y por eso es una responsabilidad de los padres dedicar todos los esfuerzos a que el menor se sienta arropado. 

Comunicación permanente

Esto es algo evidente en el caso de los hogares con un menor que sufre homofobia, transfobia o bifobia, pero también es necesario poner el foco en el resto de núcleos familiares. Con independencia de la orientación sexual de los menores que habiten una casa es esencial que los adultos hablen sin tapujos de la existencia de este tipo de problemas sociales y que la educación sexual y social sea abierta, esté despojada de prejuicios y tabúes. Además, hay que insistir a los niños en la necesidad de actuar ante las injusticias y abusos que se cometan en su entorno desde pequeños de manera que aprendan a reconocerlas.

Comunicación activa con el centro escolar

Esto es una prioridad si se detecta que un niño sufre homofobia. Se debe pasar a la acción manteniendo un contacto permanente con los tutores del menor y también se puede potenciar que el centro lleve a cabo medidas de divulgación y denuncia, como por ejemplo charlas divulgativas, para erradicar este tipo de conductas abusivas.

Ofrecerle referentes

Además de la importancia de la comunicación y el apoyo humano constante, es altamente recomendable ofrecer referentes al menor que sufre homofobia. Pueden ser referentes ajenos, de personajes históricos o ficticios que se le pueden acercar al niño a través de  cuentos, libros, series, películas, revistas, documentales o ponencias dependiendo de la edad que tenga el pequeño, o cercanos. Estos últimos son asociaciones especializadas en combatir este tipo de abusos, familiares o amigos cercanos que puedan ofrecerle al niño sus testimonios y que también escuchen el suyo. Los referentes, saber que no está solo, siempre ayudan. Son anclas.

Facilitarle acceso a ayuda experta y profesional si lo necesita

A veces, por mucho interés y esfuerzo que los padres ponen para ayudar a un niño que sufre acoso escolar, no es suficiente. Y ahí entran en juego los excelentes profesionales de ámbitos como la psicología que pueden aportar una ayuda decisiva para el bienestar emocional del niño. 

Defensa personal

Es mucho más importante la parte mental, que sufre las peores consecuencias de la homofobia, pero también se producen en ocasiones abusos a nivel físico, por lo que puede ser complementario a todo lo demás el hecho de que el niño aprenda alguna disciplina de defensa personal porque puede aportarle seguridad y un aumento del autoestima. Así lo recomiendan en este artículo de la comunidad Lesbosfera

Elegir un centro educativo apropiado

El cambio de centro escolar es una medida que siempre está sobre la mesa para padres de niños que sufren homofobia, transfobia o bifobia. No es justo que pague la víctima, pero si no hay forma de mejorar la situación y el centro educativo de origen no reacciona tampoco para atajar la situación, es una posibilidad proponerle al menor un cambio de centro. Y en este caso sería fundamental poder escoger un colegio que combata con firmeza el acoso escolar a través de proyectos y actividades de divulgación y que dispongan de un equipo profesional de orientación con la dimensión y el peso que deberían tener en todos los centros y que, desgraciadamente, muy pocos tienen todavía. 

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