5-6 años

Cómo combatir su aburrimiento

Tienen un montón de juguetes y ofertas de ocio y, a pesar de eso, se aburren. ¿Cuál es el problema? ¿Cómo podemos combatir su apatía?

Cómo combatir su aburrimiento

A partir de los cinco años los niños comienzan a entonar la irritante frase de “me aburro” y que repetirán durante muchos años si no ponemos remedio. El aburrimiento en sí mismo no es necesariamente malo, pues es el estado que precede a la acción. Todos, adultos y niños, lo padecemos y en muchos casos llegamos a disfrutarlo.

El problema llega cuando el «me aburro» se convierte en una frase que el niño repite todas las tardes, cuando su aburrimiento se prolonga horas y horas, cuando le proponemos actividades y pasa de ellas, cuando su apatía interfiere en nuestra vida...

¿Por qué se aburren?

Muchos factores influyen en el hecho de que los niños de estas edad sean presa fácil del ocio insatisfecho.

  • El exceso. La abundancia, el poseer muchas cosas, hace que pierdan valor y, por ende, que no las aprecien. Si la necesidad agudiza el ingenio, la saturación lo adormece.
  • La falta de tiempo para el ocio inactivo. La tendencia de hoy en día es colmar a nuestros hijos no solo de cosas, también de actividades: kárate después del cole, peli educativa, a casa a hacer los deberes, jugar un poquito, a la mesa a cenar... Pocos son los momentos en los que se tolera «no hacer nada» y, por eso, los niños crecen sin sentir ninguna falta, ningún hueco, ningún momento vacío que es precisamente donde se encuentra el origen de la creatividad, la iniciativa y la motivación auténticas.
  • La presión de los padres. Si un niño está tumbado en su cama mirando al techo y pensando en sus cosas... ¿por qué no dejarle un rato ocupado en sus asuntos? Por desgracia, tendemos a animar al niño a «hacer algo», temiendo que acabe convirtiéndose en un vago. Pero nos olvidamos de que pensar es una acción en sí misma y de que cuanto más piensen, más capacidad tendrán de hacerlo.
  • La exigencia. Son algo mayores y ya no se conforman con cualquier cosa (o por lo menos es lo que ellos creen), de modo que los juegos y las actividades que les apasionaban el año pasado, este les parecen un rollo. Se han pasado de moda, eso es suficiente para despreciarlas.

¿Cómo combatir su apatía?

Salir del aburrimiento también se aprende, igual que se aprende a esperar o a escuchar música.

Lo mejor es reconducir la situación para que el aburrimiento sea el motor de nuevas actividades. Pero ¡cuidado!, la frustración que genera la apatía puede dar lugar a ideas y actividades poco adecuadas, que no son otra cosa que la válvula de escape del hastío. La buena noticia es que notaremos en seguida cuándo se trata de actividades positivas (modelar con arcilla, decorar camisetas...) y cuándo pasan a la categoría de travesuras (tapar con plastilina todos los enchufes de la casa, por ejemplo). El secreto está en saber dirigirlos para que los frutos del aburrimiento sean buenos para todos.

  • Incentivos familiares. Proponer al niño hacer algo juntos, inventar un juego conjuntamente, pensar con ellos y ayudarles a inventar su propio ocio. No se trata de hacer algo para que se entretengan y se estén calladitos, sino de divertirnos juntos.
  • Completar la agenda. Un día sin nada que hacer es, de antemano, un día lleno de posibilidades. Dejemos que sea él quien proponga, un día del fin de semana, a qué quiere dedicar su jornada.
  • Relaciones sociales. Los niños juntos no se aburren. A veces el aislamiento hace que, sencillamente, se agoten los recursos hasta del pequeño más despierto.
  • Tiempo y espacio. Y algunos materiales: acuarelas, instrumentos musicales... y mucho tiempo libre para que hagan y deshagan a su gusto. Si les dejamos suficiente tiempo y espacio para que surjan las ideas, se inventarán sus propios juegos.

Ideas para combatir el hastío

  • Disfraces. Un baúl lleno de ropa vieja, sombreros, maquillaje, zapatos... es el mejor antídoto contra el aburrimiento.
  • El tablón de las ideas. Fabricamos un panel con una cartulina y escribimos en él actividades interesantes: excursión al campo, montar en bici, hacer marionetas... Cuando el niño esté aburrido, debe escoger una de las opciones.
  • Crear una historia. Confeccionamos unas 30 tarjetas con diferentes imágenes (personas, paisajes, objetos) extraídas de revistas, periódicos... Metemos las tarjetas en una bolsa y extraemos cinco al azar. Con las tarjetas hilamos una buena historia que luego representaremos.
  • Magia. Les encantan los trucos. Por ejemplo, el del globo misterioso: se mete una botella vacía en la nevera durante una hora o más. Al sacarla, se coloca un globo desinflado en la boca de la botella; en poco tiempo y a temperatura ambiente, el globo empieza a hincharse solo.
  • Cocinar. A todos les gustan las galletas. Juntamos en un bol 200 g de mantequilla fría, 400 g de harina, 150 g de azúcar, un huevo y un pellizco de sal. Se amasa con las manos, se deja reposar una hora, se extiende con el rodillo, se cortan las formas y se meten al horno a 200º durante 10-12 minutos.

Autor: Violeta Alcocer, psicóloga.

Etiquetas: entretener a un niño, juegos

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