Consejos

¿Cómo puedo conseguir que mi hijo se duerma sin que me tenga que tumbar a su lado?

La forma más natural de hacerlo es mediante un proceso gradual que os permita trabajar a nivel comunicativo con él, establecer pequeños hitos aprovechando circunstancias que lo permitan y que limite el sufrimiento en el pequeño, que existe cuando este tipo de cambio se lleva a cabo con brusquedad.

Foto: Pexels
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Por mucha teoría que puedas leer al respecto y por muchos consejos con los que te inunden los oídos para evitarlo, no eres ni serás el único padre o madre que tiene que tumbarse junto a su hijo pequeño para que se duerma.

Si es en la cuna, tu estarás en el suelo y si sigue necesitando de tu contacto directo para relajarse cuando ya duerma en la cama, te pondrás junto a él. Y pasarán los días, las semanas y los meses mientras te preguntes cómo cambiar la situación para que poco a poco vaya siendo menos dependiente de vosotros para dormirse. Es ley de vida.

¿Cuándo debe dormir solo?

La respuesta a tu duda más aproximada a lo acertado combina el bienestar de tu hijo con el tuyo: gradualmente. Es así como podéis trabajar, en pequeños avances, que el peque deje de necesitar que os tumbéis a su lado. Podéis hacerlo bruscamente y se acostumbrará, pero los días que le lleve hacerlo sufrirá y os lo hará saber. Vaya que si os lo hará saber. También podéis optar por no hacer nada para que no lo pase mal, pero sobreprotegerle tampoco es el camino adecuado y además puede eternizar el proceso.

Por eso, el equilibrio justo es intentar cambiar la situación de forma gradual. Con paciencia y mucha empatía, debéis fundamentar el plan en la comunicación. Habladle y explicadle largo y tendido que ya se ha hecho mayor, que es bueno para él dormir solo, que os vais a quedar a su lado para acompañarles pero ya no tumbados, etcétera. No lo entenderá a la primera ni tampoco a la segunda probablemente, pero a base de insistir en el mensaje y de dejar que él también se exprese llegaréis a puntos de encuentro.

Pequeños avances para cambiar hábitos

El primero de ellos puede ser que acepte de buen gusto que os quedéis en la habitación pero ya no tumbados a su lado. Después, podéis trabajar un siguiente paso en el que baste con dejar una pequeña luz encendida o no bajar del todo la persiana, por ejemplo, para que ya se quede solo, y mientras esto ocurre -llevará su tiempo, nada de unos días-, podéis insistir en la parte comunicativa con mensajes positivos, Por ejemplo, felicitarle por lo bien que lo está haciendo, animándole a que le cuente a sus personas de confianza que ya duerme solo o cualquier otro aspecto que se os ocurra que sirva para reforzar su predisposición a dormir solo.

Para convencerles de dar nuevos pasos hacia adelante en su independencia nocturna puede ayudaros proponerle pequeños hitos. Por ejemplo, si su cumple está cerca, a partir de ese día que ya “será mayor” ya no dormiréis tumbados a su lado. O cuando se cambie a la cama si es que pensáis hacerlo a corto plazo. 

Siempre con mensajes que podáis trabajar con previsión, con el suficiente adelanto para que el peque los procese y asimile antes de que llegue el día de ejecutarlos. Y en todo momento con una actitud positiva y con el depósito de la paciencia lleno porque es muy probable que haya pequeños retrocesos en el proceso y os toque ser muy empáticos y convincentes para no dar marcha atrás.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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