Hermanos y embarazo

Cómo construir vínculos entre hermanos cuando estás embarazada

Como ocurre con el segundo bebé, especialmente cuando ya el niño es más grande, es esencial construir unos vínculos y unos lazos fuertes y saludables para que, cuando crezcan, se lleven lo mejor posible. Pero cuando estás embarazada, y ya hay más de dos miembros en la familia, lo ideal es intentar construir ese vínculo con el nuevo bebé que está por llegar.

Cuando ya tienes dos o más hijos, y te quedas de nuevo embarazada, es normal que te plantees de qué manera es posible construir vínculos entre hermanos, especialmente ante la inminente llegada de un nuevo miembro a la familia. Como padres, siempre tendemos a preocuparnos por cómo los hermanos aceptarán al bebé, y para conseguir que todo vaya lo mejor posible, la relación que tengan entre ellos es, cuanto menos, fundamental.

De nada sirve preocuparnos por la aceptación del nuevo bebé si no nos hemos ocupado antes de establecer, entre ellos, unos lazos fuertes y sinceros, llenos de amor y empatía. En definitiva, unos lazos fuertes y saludables.

Sentir celos por el nuevo miembro de la familia es algo absolutamente normal, que se convierte de hecho en un rito de iniciación normal para la mayoría de los primogénitos. No obstante, la forma cómo los padres lo manejen puede afectar si los niños llevan a ver a su nuevo hermano/a como un amigo, o un enemigo en el futuro. Y la cosa se puede complicar un poco más si hay más de un niño/a en la familia.

Lo cierto es que construir vínculos entre hermanos durante el embarazo, y ante la llegada de un nuevo bebé a la familia, no tiende a diferenciarse mucho de las estrategias y pautas que deberíamos seguir cuando no se está embarazada. Aunque, evidentemente, existen una serie de matices importantes que es imprescindible tener bien presente y en cuenta.

1. Deja que los hermanos participen activamente en el embarazo

Es normal que, cuando llegas con el bebé en brazos después de 9 meses de gestación, los hermanos lo sientan como un miembro extraño al que deben acostumbrarse. De repente, cuando saliste por la puerta con síntomas de dar a luz el bebé se encontraba en la barriga, y ahora lo tienes en los brazos. ¿Cómo hacer que esa transición sea más sencilla?

Es fundamental que los hermanos participen de forma activa en algunos momentos importantes de la gestación. Si es posible, es una buena idea que puedan acudir a alguna cita en la que puedan ver a su hermano/a en el vientre a través de una ecografía. O, en caso de no ser posible, pedirle al especialista que nos grabe la prueba en un archivo digital para que lo puedan ver calmadamente en casa.

También puede ayudar mucho que los hermanos participan en los preparativos para la llegada del nuevo bebé a casa. Por ejemplo, si el niño/a va a tener su propio cuarto, que sean ellos quienes nos ayuden a prepararla, ya sea pintando la habitación o colocando su ropita y sus muebles.

2. Déjales que te toquen la barriguita y sientan al bebé

Durante el embarazo, los hermanos, especialmente los más pequeños, tienden a sentirse un poco “extraños” porque saben que en el interior de la barriga de mamá hay un hermanito, pero no terminan de ser tan conscientes porque, todavía, no pueden verlo o sentirlo.

A medida que la barriga empieza a crecer, y sobre todo desde el momento en el que comienzas a sentir las primeras pataditas del bebé, una buena idea es dejar que sus hermanos toquen la barriga y sientan cómo se mueve y revolotea. Es la mejor forma de, al menos, conseguir que lo sientan más cerca.

3. Nunca los compares entre sí

No hay nada peor para un vínculo saludable entre hermanos que las comparaciones. Y, en esta ocasión en concreto, el dicho “las comparaciones son odiosas” destaca en su máxima expresión.

Si, además, tendemos a hacerlo bastante a menudo, corremos el riesgo de que los niños acaben valorando su propia valía por cómo se comparan con los demás. No en vano, es muy probable que sepas que, si nos dicen algo con la suficiente frecuencia, al final tendemos a empezar a creerlo. Y los niños son especialmente sensibles en este sentido.

Por tanto, si continuamente están escuchando que no se comportan tan bien como su hermano, tenderán a solidificar esa creencia en su propia identidad, convirtiéndolo en una especie de “profecía”.

4. Enseñar a respetar sus propias diferencias

La comparación, en la mayoría de las ocasiones, tiende a no ser algo muy bueno. Sin embargo, señalar las fortalezas de cada niño se convierte en esta ocasión en una manera excelente para conseguir que tus hijos se reconozcan, y aprecien el lado positivo de sus propias diferencias, notando cada una de las cosas más maravillosas y únicas de su hermano.

En definitiva, es esencial intentar señalar los aspectos positivos siempre que podemos.

5. Brinda a cada niño su propio espacio físico

Especialmente entre varios hermanos, es fundamental que cada niño tenga su propio espacio físico. Si es posible, lo ideal es que cada uno tenga su propia habitación, aunque no tiene por qué ser un cuarto completo.

Por ejemplo, en caso de que dos hermanos convivan en el mismo cuarto, o los tres cuando el bebé ya sea mucho más grande, lo ideal es hacer que cada uno tenga su propio rincón, su propio refugio personal donde saben que, cuando lo necesiten, pueden estar solos y en paz.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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